Aqualead – Primer Nivel

aquagenerico

Manual Primer Nivel (Bibliografía Oficial)

 

Bibliografía Complementaria

 

Extracto del libro: “La historia de Aqualead”, de Sabine Blais (El libro completo se entrega luego de la Maestría)

“El tema de Aqualead y su repercusión en el mundo exterior constituye un tema muy amplio. Antes de que los lectores comiencen a leer los capítulos de este libro he creído necesario, por medio de la presente introducción, presentar una visión de conjunto de qué es Aqualead, en qué consiste y el programa general de formación que se ha establecido. Por ello, la presente sección resultará de especial utilidad a la hora de ayudar a los lectores a entender determinados términos y a sentirse más cómodo con el contexto y con el tema de este libro. Esta orientación inicial para los que no saben qué es Aqualead y cómo funciona la energía resulta, en mi opinión, esencial para entender mejor el contenido del libro. El libro se divide en tres partes. La primera trata de mi experiencia personal al desplazarme a Argentina y al descubrir Aqualead mientras vivía en Buenos Aires. Los capítulos narran igualmente mis viajes y encuentros con otros sanadores mientras cultivaba esta nueva modalidad. La segunda parte examina el conjunto de prácticas relacionadas con Aqualead y mi narración y observaciones personales de su práctica, así como con otros practicantes y maestros. La tercera parte se centra en la naturaleza misma y en cómo Aqualead puede ayudar y reequilibrar la Tierra desde diversos ángulos, como por ejemplo la sanación de los océanos, la protección de los bosques y una mayor sensibilización hacia los animales. Al libro se le han añadido dos apéndices; el Apéndice I contiene los principios de Aqualead, que reflejan el ideario general subyacente a la práctica de Aqualead. El Apéndice II contiene 12 principios que todo el mundo debe seguir para ayuda para ayudar a la Tierra a hacerse más verde y más sana. Añado a continuación información general sobre Aqualead que explica qué es esta energía. Se trata solo de una visión de conjunto destinada a preparar y a ayudar a lectores no iniciados a abordar el tema de este libro y a seguirlo durante los capítulos. He incluido también una breve explicación de los seres elementales, tema que aparece a menudo en el ámbito de Aqualead. Con ello espero que los lectores no se sientan perdidos ni rezagados mientras leen las páginas de este libro.

i. Descripción general Aqualead es una energía nueva que cura el agua de los seres vivos y del medio ambiente. El nombre incorpora la palabra aqua, que recuerda a agua, sin embargo ni es una fuente de agua ni tiene nada que ver con ningún deporte acuático ni con ninguna actividad realizada bajo el agua. Esta nueva energía sanadora fue transmitida en el centro de la ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 30 de agosto del 2008. Aqualead es una energía que muestra una estrecha afinidad con el agua y que tiene un efecto purificador en el medio ambiente y en los organismos vivos. Sin embargo, quienes empiezan a aprender Aqualead se dan pronto cuenta de que sanar el agua es sólo el principio de lo que Aqualead puede hacer, ya que esta energía puede hacer mucho más que simplemente descontaminar el agua. Se trata de una energía sutil que nos es enviada desde una zona diferente del universo. La energía de Aqualead es una energía elemental, y proporciona una sensación natural pero poderosa. Crea una poderosa conexión con los elementos y seres de la naturaleza y con la Tierra misma. Aqualead representa un equilibrio, es una energía de muy alta frecuencia relacionada con el reino de los ángeles, y al mismo tiempo, muy elemental y centrada en sanar y reequilibrar la naturaleza. La energía es sabia e inteligente y guía al practicante o maestro en su práctica de la energía y en su vida cotidiana. El término Aqualead se aplica a la energía en sí misma, así como a la modalidad o al método de sanación. La energía de Aqualead se aplica o se transmite a una persona o ser vivo a través de las manos. También se puede enviar a distancia para realizar una sanación. El proceso de transmisión de Aqualead fue completamente inesperado y, en tanto que contrario a lo que muchos puedan asumir, yo no estaba en estado de trance ni de profunda meditación cuando sucedió. Al ser una energía sanadora, Aqualead solo se usa para producir resultados positivos o para crear un efecto sanador en una situación determinada. Aqualead no es negativa, ni puede usarse para fines negativos. Es más bien un angélico rayo de energía de vibraciones de muy alto nivel, y al principio del proceso de transmisión había un ángel a mi lado. Su nombre es Ariel, al que ya conocía de actividades energéticas previas con ángeles. Tras mis investigaciones descubrí que el ángel Ariel es el ángel que supervise la Tierra y que está estrechamente relacionado con el elemento agua, algo que desconocía en el momento de la transmisión. Aqualead no tiene su origen en este mundo. Llegó aquí desde otra zona del universo; aparte de tener una frecuencia energética más elevada que la nuestra, Aqualead es también de una dimensión más elevada. Se trata de una energía nueva que nos llega desde otro mundo la cual, al estar presente entre nosotros, contribuye a guiar a este mundo hacia un cambio evolutivo hacia una dimensión más elevada. Aqualead proporciona una sensación bastante ponderosa y, para quienes ya estén familiarizados con el Reiki y se inician en Aqualead, la diferencia entre ambas energías resulta evidente. Aqualead tiene unas características diferentes del Reiki, es una energía más dinámica y expresiva y que actúa muy rápidamente. Conviene recordar que Aqualead no es Reiki ni un estilo de Reiki, a pesar del parecido en la práctica de las mismas, se trata de una energía completamente nueva y distintiva. Al ser una modalidad de energía curativa, Aqualead se sitúa entre las terapias holísticas y otras prácticas curativas energéticas. Se la puede comparar con un movimiento ecológico, relacionada con asociaciones para la protección de la naturaleza y grupos de defensa de los derechos de los animales; Aqualead hunde sus raíces en la naturaleza, los árboles, la fauna y los cursos naturales de agua. Este método de sanación no es una religión ni está asociado a ninguna confesión religiosa. A pesar de que un ángel estuvo presente durante la fase inicial de transmisión de Aqualead, no constituye el culto al ángel Ariel ni a deidad alguna. La espiritualidad de Aqualead no procede de ningún trasfondo religioso sino del trabajo con una sutil energía sanadora que aporta Luz al mundo y de escuchar al universo mientras se presta atención a la guía que éste nos envía.

ii. El objetivo de Aqualead

Aqualead es un método terapéutico de sanación que se practica mediante la imposición de manos. Puede ejercerse sobre otro ser humano y también como autosanación. El objetivo inicial de Aqualead fue sanar el agua, lo cual no implica que haya de considerarse al agua como un paciente que tiene una enfermedad, sino más bien que la sanación ejercida en el agua mediante Aqualead constituye un acto de descontaminación. El agua es esencialmente pura e inocente en su estado natural. Es un elemento mutable que puede imitar o reflejar el entorno que la rodea. Tiene la capacidad de capturar y retener información y, como cualquier ordenador, puede programarse con mensajes, códigos o frecuencias energéticas diversas. La proximidad de las ciudades humanas a los cursos de agua hará que ésta refleje el estado de ánimo de sus habitantes. La contaminación no solo se produce a nivel químico sino también a los niveles energético y emotivo. La energía Aqualead tiene la capacidad de eliminar cualquier energía inferior o no deseada y de limpiar el agua para devolverla a su estado inicial, ya sea en el medio ambiente o en el seno de un ser vivo. Los ríos, los lagos y los océanos pueden retener la violencia, la rabia y la crueldad generadas por la agresión humana, por los delitos y por las guerras. El cambio se inicia cuando reprogramamos el agua y sustituimos estas energías inferiores con algo más pacífico y positivo. La mayor parte de la contaminación medioambiental de la Tierra se debe a la contaminación del agua a causa de las actividades humanas. La mayor parte de la superficie del planeta está cubierta de agua, de la que siempre hay un porcentaje en la atmósfera en forma de nubes, de neblina o de lluvia. Sin embargo, Aqualead puede hacer mucho más que simplemente sanar el agua; a través de los diferentes símbolos utilizados puede funcionar mediante los muchos y diferentes aspectos de la sanación, lo cual nos lleva más allá del ámbito del agua. La energía Aqualead, por ejemplo, puede facilitar la comunicación entre humanos y animales mediante el uso de un determinado símbolo que fomente la comprensión y la influencia recíproca afectuosa entre todas las criaturas. Esa misma función actúa fomentando la telepatía entre las mentes de seres diferentes. Aqualead actúa igualmente en la agricultura y en el crecimiento de las plantas, al promover una agricultura sana, orgánica y sostenible. Las actividades de sanación pueden por tanto centrarse en los árboles, en el crecimiento de las plantas y en la protección de los bosques. A medida que los practicantes avanzan en su trabajo con Aqualead podrán centrar sus actividades con la misma a un nivel más abstracto y abordar temas no necesariamente relacionados con el agua o con la naturaleza. Con Aqualead resulta posible disipar la energía negativa y transformar en positivo prácticamente cualquier situación hasta llevarla a un nivel u orden más elevados. Con Aqualead se puede promover la paz y la justicia, además de fomentar y facilitar las artes y apoyar las obras de los artistas. Podemos comprobar que la práctica de Aqualead constituye un universo en sí misma y se convierte en un estímulo nuevo para los sanadores que se inician en y exploran este viaje. La práctica de Aqualead prepara también el camino a nuevas formas alternativas de energía y elevar un peldaño los límites de nuestras capacidades habituales.

iii. Ecologismo y derechos de los animales

Debido a la naturaleza de esta energía la práctica de Aqualead se centra en temas medioambientales, la conservación, la protección de la fauna y en la reducción de la violencia ejercida por los humanos sobre los animales. En nuestros días aumenta la preocupación por temas de actualidad, como por ejemplo el derretimiento de los casquetes polares, la producción de alimentos genéticamente modificados, el cambio climático y la persistente caza furtiva de especies en peligro. Estos temas pueden abordarse específicamente con la energía de Aqualead. Esta energía está aquí para abordarlos de la forma más directa y eficaz. Para este tipo de situaciones se hacía necesaria una energía más enfocada y concentrada, y Aqualead lo hace de una forma casi dinámica y penetrante. Mejor todavía: la energía se puede enviar a distancia, sin estar físicamente presentes ni expuestos a peligro alguno. Las sanaciones en grupo resultan especialmente eficaces al abordar temas medioambientales o de conservación. Los sanadores pueden elegir reunirse en un lugar concreto y enviar energía a la zona de agua al mismo tiempo al unísono. No obstante esto se puede también realizar a distancia, sin que los sanadores estén siquiera físicamente presentes en el mismo lugar, ya que pueden elegir un momento dado y enviar todos ellos la energía Aqualead al mismo tiempo, incluso desde diferentes zonas del mundo. Todos los practicantes de Aqualead pueden sanar a distancia, una capacidad que no está reservada a niveles específicos de Aqualead. Los sanadores podrían enviar Aqualead al unísono a un río o al océano para descontaminarlos, o dirigirla a un grupo de personas o a una organización – como por ejemplo una empresa- para sensibilizarlos sobre problema de la contaminación y generar resultados más positivos en material de medio ambiente. La energía también se puede enviar a una persona para sanar el agua de sus tejidos y mejorar así su salud y su bienestar. Aqualead se caracteriza por fomentar la sensibilidad y la intuición del individuo. En este sentido se ha podido constatar un mayor grado de sensibilidad hacia la vida animal y hacia la necesidad de respetarla. La intensificación de la vibración energética permite a las personas alcanzar niveles más elevados de percepción y experimentar estos cambios en sus cuerpos y en sus hábitos. Tras aprender Aqualead era frecuente que algunas personas cambiaran sus hábitos alimentarios y dejaran de lado determinados tipos de alimentos -como carne y azúcar- o limitaran el consumo de otros como el café y en su lugar bebieran más agua. Muchos de los nuevos practicantes de Aqualead también han notado cambios en sus relaciones personales y las han interrumpido con determinadas personas, atrayendo a nuevas personas e incorporando a sus vidas nuevas relaciones. Esta profunda transformación se hizo patente en muchas personas que empezaron a aprender Aqualead: su estado general de salud mejoró, una nueva luz apareció en sus rostros y lograron mayores niveles de alegría y de felicidad personal. Algunos se hicieron vegetarianos, otros profundizaron en sus prácticas espirituales y otros se convirtieron en fieles profesores de la modalidad y aún tienen muchos alumnos. Muchos practicantes y Maestros de Aqualead profundizan en su relación con la naturaleza misma al retirarse o al caminar con mayor frecuencia por bosques y campos. Parece ser que Aqualead hace florecer al Duende a algunas personas. Por dicho motivo, cuando se entra en el mundo de Aqualead, es inevitable acercarse más a la naturaleza. Muchas personas que participan de esta energía se convierten también en el equivalente de Activistas ecológicos o de Defensores de los derechos de los animales, sin embargo, la necesidad que el mundo tiene de dichas personas resulta evidente, y tienen todo el apoyo de Aqualead. Podemos comprobar cómo esta energía pretende equilibrar toda la vida en la Tierra, a devolver a este planeta a su estado inicial de pureza y a aportar un mayor grado de justicia a todo tipo de vida.

iv. Nota sobre los seres elementales

El término seres elementales se presenta a menudo al analizar la energía Aqualead. Un ser elemental es un ser de la naturaleza que se suele encontrar en hábitats naturales como los árboles, los lagos o las montañas. Hay muchos tipos diferentes de seres elementales y pueden vivir en diferentes lugares. La mayoría de las personas que sintonizan con energías más elevadas no son capaces de ver ni de percibir los seres elementales, que para ellos les resultan invisibles. Se necesita tener un mayor grado de consciencia y una percepción agudizada para verlos, para oírlos y para interactuar con ellos. Sin embargo, hay personas que pueden tener encuentros con ellos cuando menos se lo esperan.
Los seres elementales presentan una amplia gama de formas y de tamaños, y aparecen en muchas culturas diferentes: Hadas, Elfos, Gnomos, Gigantes y Trolls. Otros tipos de seres elementales, también conocidos como personajes de cuentos de hadas, son los Enanos, “Brownies”, “Kobolds” “Pixies”, los Sidhe y las Sirenas. Algunos seres elementales tienen capacidad para cambiar de forma, como los Gigantes y algunas Hadas, que adoptan la forma de su entorno; los hay que pueden presentarse en forma de animales, árboles, plantas o rocas. Según su tipo los seres elementales pueden ir desde una altura de sólo tres pulgadas a varios centenares de pies, y hasta el tamaño (y el aspecto) de una montaña. Los Gnomos y las Hadas son los seres elementales más conocidos y a menudo se les denomina Enanitos en diferentes zonas de Occidente. Los Elfos son considerados los más altos y sabios de los seres elementales, su tamaño es aproximadamente el de un ser humano. Desde el punto de vista espiritual los Elfos están más adelantados que otras razas de seres elementales. Entre los seres elementales de determinados países o característicos de determinadas culturas tenemos los Leprechauns y los Sidhe (pronunciado Shii), típicos de Irlanda. En Argentina los seres del bosque reciben el nombre de Duendes o Abuelitos. Los Kobolds son frecuentes en el folclore alemán mientras que el conocimiento y las apariciones de los Elfos aparecen generalizados y fuertemente enraizados en las culturas islandesa y escandinava. En Francia y en el Canadá francés a los Gnomos se les conoce con los nombres de Lutins o Farfadets. Además de en los típicos bosques, en los que más probabilidad hay de encontrarse con las Hadas, los seres elementales pueden también verse en montañas, campos, lagos, viviendo bajo el agua en el océano y en la costa. En Islandia muchos seres elementales habitan en el interior de rocas y de piedras, lo que les confiere un aspecto misterioso, similar a seres vivos. Algunos de ellos pueden optar por vivir en residencias humanas y realizar tareas caseras alrededor de las casas, como por ejemplo los Brownies. Existen seres elementales relacionados con cada uno de los cuatro elementos presentes en la naturaleza: (agua, aire, fuego y tierra). Y en el interior de cada uno de nosotros existe lo que se conoce como Elemento Esencial del Cuerpo, con el cual es posible establecer comunicación. Percatarse de la presencia de estos seres nos permite darnos cuenta de cuán vivas y presentes están las fuerzas de la naturaleza que nos rodean. Los seres elementales ejercen su influencia sobre los seres de la naturaleza y ejercen su función como guardianes y protectores de la los bosques, de los animales, del agua y de las montañas. Podemos ver que la naturaleza está llena de espíritu y de vida inteligente y que dicha presencia, al igual que la nuestra, debe reconocerse y respetarse. La energía de Aqualead transforma sustancialmente nuestra frecuencia energética para así facilitar la percepción de los Seres Mágicos e incluso la comunicación con ellos. Los seres elementales siempre están deseando cooperar con los humanos en el objetivo común de salvar la tierra y de proteger de la destrucción humana los espacios naturales. Al fin y al cabo los espacios naturales constituyen su hogar. Parece que el apoyo añadido que proporciona la energía les es necesario a los seres vivos, y esperamos que produzca cambios positivos en el reino mismo de la naturaleza, probablemente de manera más que sorprendente. v. El programa Aqualead El Programa Aqualead constituye la parte esencial de los contenidos del curso impartido a todos los alumnos y se divide en tres niveles definidos. El programa es una guía establecida y unificada en cualquier lugar del mundo en el que se enseñe Aqualead. La práctica y la enseñanza de Aqualead está por tanto estandarizada en todo el mundo, por lo cual fundé el Centro Internacional de Aqualead en el 2010. Ello asegura la continuidad, la consistencia y la calidad de las enseñanzas que los alumnos de todo el mundo recibirán. También asegura que la iniciación será realizada por los Maestros de Aqualead de la misma manera, asegurando así que la modalidad será transmitida y seguirá ella misma propagándose durante años y años. Los tres niveles de Aqualead son los siguientes: Aqualead Nivel I – Sanación del Agua de los Seres Vivos: Este nivel se centra en sanar el agua del interior de los organismos vivos e incluye un componente de comunicación animal. Se presenta Aqualead al alumno y se le enseña cómo impartir la sesión de sanación, aprende los dos primeros símbolos y cómo proceder a la primera meditación. El alumno recibe la iniciación Aqualead del primer nivel y a continuación practica en la clase la sesión de sanación y la sanación a distancia. Para esta clase no hay requisito previo. Aqualead Nivel II – Sanación del Medio Ambiente: Este nivel se centra en la sanación del medio ambiente; implica la sanación del agua por todo el planeta; se ocupa de la agricultura y de la vida de las plantas; transforma situaciones, fomenta la capacidad creadora y en transformar energías inferiores y negativas para elevarlas a un nivel superior. El alumno aprende los siguientes tres símbolos y recibe la iniciación del segundo nivel de Aqualead. Durante la clase se lleva a cabo una práctica de sanación a distancia. Requisito previo: Aqualead nivel I. Maestría de Aqualead (Nivel III) – Manifestación: Este nivel se centra en la manifestación y en la enseñanza de Aqualead; el alumno aprende cómo atraer y manifestar el agua; nuevas formas de energía alternativas; cómo sanar a distancia mediante el uso de cristales; cómo enseñar Aqualead y facilitar las iniciaciones. El alumno aprende los cuatro últimos símbolos y la tercera meditación; recibe la iniciación de nivel de Maestría y a continuación procede a impartir una iniciación. Requisito previo: Aqualead nivel II y un mínimo de cuatro meses de experiencia. Para practicar Aqualead los alumnos deben recibir la iniciación en la clase de un Maestro reconocido de Aqualead. La iniciación es el proceso mediante el cual el Maestro abre los centros de energía del alumno (llamados chakras). Este proceso permite al receptor (el alumno) convertirse en canal de la energía, que podrá transmitir posteriormente a otra persona o a otro ser vivo en la sesión de sanación, o bien enviarla a distancia. La iniciación es permanente: una vez se ha adquirido Aqualead se conserva de por vida. Cada nivel de Aqualead tiene un nivel diferente de iniciación. Sin embargo no hay clases ni iniciación a distancia de Aqualead y todas las clases deben impartirse de forma presencial con el Maestro. Entre los niveles de Aqualead hay un periodo mínimo de espera. Entre los dos primeros niveles será de un mínimo de 24 horas. El motivo es permitir descansar al alumno tras haber recibido una iniciación y dejar que esta energía se pose en el cuerpo físico del alumno. Tras recibir una iniciación la energía de la persona experimentará ciertos cambios que serán físicamente percibidos. Los alumnos suelen experimentar fatiga, sed u orinan frecuentemente a medida que el cuerpo se desprende de toxinas, pero puede que también experimenten descargas emocionales y mentales. Todo ello es frecuente, sobre todo después de la primera clase de Aqualead. Por dicho motivo es absolutamente
necesario que los alumnos descansen después de recibir una iniciación. Es preferible que esperen más tiempo para así para integrar los nuevos conocimientos y practicar el uso de esta nueva energía. Aprender una modalidad de sanación requiere determinado proceso, y cada persona tiene su propio ritmo. Sin embargo, el periodo de espera entre el segundo nivel y el nivel de Maestría es de un mínimo de cuatro meses. Antes de acometer el nivel de Maestría los alumnos necesitan más tiempo y preparación, así como una práctica más frecuente con la energía para conocerla bien y entender plenamente su significado. El nivel de Maestría de Aqualead será examinado en un posterior capítulo. La edad mínima para recibir una iniciación de Aqualead es de cinco años. El motivo es que en estos momentos está disponible un programa Aqualead para Niños esencialmente destinado a padres que son Maestros de Aqualead y que desean enseñárselo a sus hijos. El programa está destinado a niños de entre cinco y dieciséis años. Los de menor edad no practican íntegramente la sesión de Aqualead; se les inicia a los primeros símbolos y se les conciencia de conectar con el agua, con la naturaleza y con los animales. El programa para niños es de gran sencillez, apropiado para su edad. Esta presentación de Aqualead para niños fue gradual al principio, y no estuvo carente de reservas y de precaución por mi parte. Al principio la energía, al ser nueva, fue abrumadoramente poderosa; sin embargo, a medida que avanzaba la fase de adaptación, la energía parecía un poco más manejable. Bajé los límites de edad y luego, poco a poco, permití que se enseñara Aqualead a los niños debido a la gran demanda de padres de Aqualead que querían iniciar a sus hijos en la energía. Al igual que con el Programa Aqualead regular, Aqualead para Niños tiene unas directrices concretas que especifican los límites de edad y los contenidos para cada nivel. El programa para niños funciona desde hace dos años con gran éxito. En posteriores capítulos de este libro se analizan otras prácticas y añadidos al Programa Aqualead. vi. Asociaciones en todo el mundo Cuando sea el momento para que una nueva energía llegue a este mundo resulta interesante saber a través de quién la energía misma se manifestará, y en qué parte del mundo. Me pareció interesante que, siendo una canadiense que vive en la zona de Gatineau, justo al otro lado del río del lugar en que nací, no transmití Aqualead en al Valle de Ottawa, en la comodidad de mi propio patio. En vez de ello acabé volando seis mil millas al sur, a un país lejano en el otro extremo del planeta. Por alguna razón Aqualead necesitaba aparecer en el mundo en Argentina, y en ningún otro lugar. Por supuesto yo no conocía el motivo por el que me sentía tan atraída hacia Argentina cuando salí de Canadá en el 2006. Tampoco esperaba ir allí para cumplir una misión específica. Lo que sí sé es que tan pronto como apareció Aqualead entendí inmediatamente el motivo por el que estaba allí. Supongo que los guías que me enviaron esta energía querían que ésta hiciera su aparición en aquella zona del mundo, y parece que hay mucha más gente que aprende y practica Aqualead en Argentina que en cualquier otra parte del mundo. Tal vez sea que la gente de allí se muestra más dispuesta y receptiva a la nueva energía, o que tenga algo que ver con la proximidad de la Antártida. Quizá mis guías sabían que la energía podía expandirse más rápidamente por las Américas y por todo el mundo a través de Argentina. Lo que sí sé es que hay una estrecha conexión entre Aqualead y su lugar de nacimiento, en el extremo sur de América. Una vez Aqualead se asentó en Argentina, sobre todo tras extenderse desde el interior del país en noviembre del 2009, empezó a expandirse a otros países, ya sea por mí misma o
mediante otros Maestros. Los primeros dos Maestros procedentes de México recibieron la formación en Puerto Iguazú, Misiones, Argentina, en enero del 2010, cuando visité las cataratas del Iguazú en la frontera con Brasil. El primer Maestro de Aqualead procedente de Uruguay fue iniciado en Capilla del Monte, Córdoba, de otro Maestro y de mí misma en marzo del 2010. Luego vino Canadá, donde inicié a varios Maestros en la zona de Ottawa al volver a casa de visita durante las vacaciones de Navidad del 2010. En el periodo de unos pocos años aparecieron Maestros de Aqualead en Chile, España, Islandia, Estados Unidos, Noruega, Suecia, Croacia, Brasil, Italia y Colombia. Entretanto Aqualead continuó su expansión a gran escala por toda Argentina en diversas provincias. En febrero del 2013 pude contar un total de 1062 Maestros de Aqualead en todo el mundo, de los cuales 932 sólo en Argentina. Estos datos se refieren únicamente a Maestros de Aqualead; si se incluyeran todos los practicantes la cifra podría fácilmente doblarse. Parece que era necesario que Aqualead estuviera aquí y que una nueva energía hizo su aparición en Suramérica, a lo cual me mostré fácilmente receptiva. Varios de mis alumnos en Argentina me comentaron la sensación urgente que experimentaron tras oír hablar de Aqualead. Muchos decían que los símbolos de Aqualead les resultaron conocidos nada más verlos. Desde el principio lo que se percibió de Aqualead fue la experiencia de conexión que aporta a todos los que participan en ella. La energía parece tener un efecto unificador sobre las personas y tiende a unirlas. Los alumnos de Aqualead suelen mantener la amistad, organizar reuniones y constituir una asociación. Los practicantes y los Maestros de Aqualead tienden a formar grandes grupos, a la manera de familias. Estas familiar y grupos se dejan ver en los medios sociales, pero también a nivel personal e individual. Mientras sigamos trabajando y avanzando con esta nueva energía las relaciones entre nosotros seguirán intensificándose. Parece que los elevados niveles de consciencia y el deseo de proteger y de defender la Tierra refuerza nuestra relación mutua: con la Tierra, con toda la vida que alberga y con los seres elementales. Aqualead ha venido para recordarnos que no estamos solos, que todos somos uno, independiente de la zona del universo de la que procedamos.

PRIMERA PARTE EL NACIMIENTO DE AQUALEAD
CAPÍTULO I ORÍGENES
i. Conectando con el agua

Desde las primeras etapas de la evolución de la vida en el planeta el agua ha constituido el inicio en la Tierra de todos los seres vivos que mantiene. Cualquier tema relacionado con el medio ambiente se centra en la falta de agua o en su contaminación. Ha aumentado la preocupación por el destino de los océanos y de las fuentes de agua potable, además de por el futuro de la vida en la Tierra. Ha surgido inquietud respecto a lo que la humanidad pone en el agua que consumimos, como es el caso de los productos químicos añadidos al agua del grifo. Vivimos en una época de rápidos cambios y transformaciones de la consciencia, y el agua nos conecta con este mayor nivel de sensibilidad. En los últimos cien años se han dejado notar cambios en el clima de la Tierra, en sus hábitats naturales y en las poblaciones de todo el mundo. Desde el nacimiento de la era industrial se ha intensificado la contaminación del agua, del suelo y del aire que, junto con la desforestación, ha llevado a algunas especies al borde de la extinción. La explotación de los combustibles fósiles y las prospecciones petrolíferas en el mar ha ejercido presión sobre los ecosistemas y afectado la fauna marina hasta alcanzar niveles alarmantes. Con la aparición de todos estos signos de agotamiento procedentes de los hábitats naturales destruidos, de las especies animales y vegetales, ha aumentado nuestra inquietud por el futuro de la especie humana. Podemos preguntarnos; ¿Cuánto tiempo aguantará la Tierra? Parece que muchos esfuerzos realizados para salvar la Tierra se han visto frustrados por diversos reveses. Sin embargo, a pesar de estas tendencias destructivas, la humanidad se ha plantado, crece una Luz, y esta nueva Luz ha atraído a algunos hacia un camino nuevo. Esto es una parte de la transformación que viene ocurriendo desde las pasadas décadas, cuando empezaron a producirse cambios que pasaron inadvertidos. Poco a poco se ha intensificado el deseo de la gente de todo el mundo de alterar la espiral descendente del mundo moderno. Asistimos a un despertar en el que las nuevas generaciones se convierten en sanadores deseosos de conectar con la naturaleza y con la Tierra y empiezan a tomar postura, sanando y enseñando a otros. Antes de la colonización de las Américas vivían en armonía con la naturaleza y en un mundo espiritual de libertad. Ellos tomaban de la naturaleza sólo lo que necesitaban y se lo devolvían en forma de agradecimiento y de reconocimiento. Consideraban a la Tierra como un ser vivo que respiraba, y los Nativos eran conscientes de que la Tierra podría reaccionar e incluso vengarse si no se la respetaba. Actualmente podemos comprobar un interés renovado y cada vez mayor por la sanación ancestral, así como un mayor grado de comunión con la Tierra. Ha aumentado considerablemente la percepción y la consciencia respecto a la protección y a la defensa del planeta. Sin embargo, hacen falta más interés y sanación. La gente en general sigue mostrando cierta resistencia, al igual que los círculos de poder, quienes se resisten al cambio con tal de servir a sus propios intereses. A la luz de este mayor grado de consciencia de los últimos 30 años ha aumentado el número de sanadores energéticos que aprenden diferentes modalidades de sanación, como la práctica del Reiki. Muchos consideraron estos métodos de sanación como
esotéricos o extraños ya que muchas de dichas prácticas se consideraban nuevas y desconocidas en el momento. La creciente aceptación del yoga, de la meditación y de las terapias holísticas fueron acogidas por algunos con escepticismo y la mayoría seguía rechazándolas. Entre tanto, las publicaciones y los estudios científicos generaban mucha más confianza y aceptación; los métodos antiguos de sanación, como las hierbas medicinales y la sanación natural, permanecían ignorados y negados. Por ello el uso de cristales en la sanación o la práctica de transmitir mensajes procedentes de los ángeles eran acogidos con incredulidad y como fruto dela imaginación. Desde entonces se ha producido una mejora gradual a medida que las asociaciones de sanación espiritual han reforzado su presencia y han aumentado en número. Ahora hay más centros de yoga, y la práctica de Tai Chi, Ayurveda y de otras prácticas holísticas de sanación hacen de nuevo acto de presencia en el seno de la moderna era industrial. Se percibe un mayor respeto hacia las terapias alternativas a medida que cada vez son más las personas que recurren a ellas buscando soluciones más holísticas a sus problemas personales y de salud. Estos problemas se pueden ahora abordar desde un enfoque más holístico que abarque el ser humano en su totalidad: cuerpo, mente y espíritu. Este estado más elevado de percepción espiritual puede parecer chocar con el evidente aumento de la violencia en diferentes zonas del mundo; sin embargo, esta violencia constituye una resistencia a la Luz, a medida que la Luz se intensifica. Y es evidente que esta fase de transición que estamos atravesando no es precisamente tranquila. A la luz de esta pacífica revolución verde de las dos últimas décadas se está preparando el terreno para la llegada de Aqualead a nuestro mundo. Ahora, tras haber cruzado el cenit de la Era de Acuario desde 2012, la transición es ya completa, pero, con todo, la transformación no ha hecho más que empezar. Hemos notado este cambio radical en la consciencia humana mediante el hecho de que, en esta nueva era de la Luz, no hay secretos. Al seguir aumentando la energía vibratoria del mundo vemos que las mentiras, el fingir y la hipocresía resultan cada vez más difíciles de ocultar. Hemos accedido a la era de la verdad, y estas realidades ocultas saldrán poco a poco a la luz, a menudo de una manera que genera miedo. Nos estamos alejando de la era de las ilusiones y del temor. Este proceso es parte de la purificación que se está empezando a producir en el mundo en su conjunto. Al igual que en cualquier proceso de sanación la extracción de las energías oscuras e inferiores implica cierto nivel de crisis, mientras damos cabida y dejamos entrar vibraciones energéticas más elevadas que nos aportan verdad, amor auténtico y una mayor felicidad. La llegada de Aqualead en el 2008 resultó oportuna en vista de esta necesidad de prestar mayor atención a los temas de medio ambiente, tales como la destrucción de los hábitats y el maltrato a los animales. Parece que temas como la desforestación, la contaminación del agua y del aire y la violencia generalizada siguen ahí sin resolverse. Parecía también necesario disponer de una nueva herramienta que nos permitiera actuar más a fondo y de manera más específica sobre la Tierra y el planeta mismo. Con el uso, la práctica y el conocimiento generalizados del Reiki en todo el mundo da la sensación de que el cambio sigue siendo insuficiente e incompleto. Parecía igualmente haber una amplia gama de conocimientos sobre Ángeles y Maestros Ascendidos pero es caso conocimiento de los seres naturales o de los seres elementales. Sentí que faltaba algo en mi gama de prácticas curativas, aunque hasta más tarde no supe de qué se trataba.
Lo que nos acercó aún más a la llegada de Aqualead fue el trabajo del científico japonés Masaru Emoto y sus observaciones de los cristales de agua. Sus imágenes de los cristales de agua mostraban cómo el agua respondía a nuestros pensamientos, a nuestras palabras y emociones, y cómo cambiaba en consonancia. Quedaba claro para todos que el agua es inteligente y que tiene la capacidad de reaccionar a su entorno. El tema del agua adquirió especial importancia en las mentes de todos, y esta consciencia nos puso a nosotros y a la vida en la Tierra en su propia perspectiva: en primer lugar, todos somos uno. Independientemente de la especie todos estamos conectados, ya que estamos hechos del mismo elemento. En segundo lugar, cuando hacemos daño a los demás sólo nos estamos haciendo daño a nosotros mismos. Cualquier forma de violencia y de maltrato hacia el prójimo es contraproducente y sólo dará como resultado una reacción de signo contrario que causará sufrimiento a quien la perpetre. Comprobar cómo puede reaccionar este elemento fundamental, sostén de la vida, y cómo tiene su propia consciencia nos reveló la necesidad de reexaminar nuestra manera de tratar al prójimo y a nosotros mismos. Esta revelación y esta nueva comprensión del agua dio como resultado un mayor grado de sabiduría, un mayor respeto y una nueva percepción respecto a la manera como tratamos a este planeta. En medio de todo esto, Aqualead hizo su aparición del modo más inesperado e inusual. Ahora que miro hacia atrás estoy convencida de que mi decisión de marchar a Argentina desde la comodidad de mi casa en Canadá no fue mera coincidencia. Esta nueva energía, desconocida y nunca antes anunciada, se abrió camino y me encontró allí, para ser traducida en conocimiento nuevo. Todavía no sabía a ciencia cierta de qué se trataba lo que estaba garabateando en un desgarrado trozo de papel aquella tarde mientras trabajaba en el centro de Buenos Aires. Pero, con todo, por algún medio tenía plenamente sentido, y el primer mensaje que recibí mientras dibujaba el símbolo era que servía para sanar el agua. ii. Antecedentes Antes de dejar Canadá y de partir para Suramérica había ya sentido un intenso deseo de cambiar mi vida, aunque no tenía los recursos, los conocimientos ni la exposición para recibir las directrices necesarias para lograrlo. A continuación hubo se sucedieron una serie de pasos que recibí como guía como preparativos finales para mi exilio en Argentina. El año 2003 demostró ser un momento decisivo, pues fue el momento en que empecé a interesarme por la espiritualidad, la meditación y por el tarot. Empecé a leer varios libros sobre el tema y me di cuenta de que tenía capacidades que no utilizaba y que necesitaba cultivar. También me percaté de que había ciertos aspectos de mi vida que sentí que necesitaban resolverse para poder seguir adelante. Mientras continuaba mi formación y descubría el mundo de la sanación holística, de la meditación, del yoga y de las Runas se produjo un momento trascendental en mi vida al asistir a mi primera clase de Reiki en Ottawa. No tenía ni idea de qué se trataba ni de por qué me sentía tan inclinada para hacerlo. Entré en la pequeña aula de mi Maestra de Reiki temerosa, nerviosa y sin saber lo que ocurriría después. De repente sentí una fuerza invisible que me guiaba en cada paso del camino y nunca se me planteó ninguna vacilación ni pregunta. Tras terminar mi primer nivel de Reiki inicié mi formación como profesora de yoga Kundalini en una escuela de yoga en Ottawa en enero del 2005. El siguiente momento decisivo se me presentó durante el primer fin de semana de esta formación intensiva de yoga. Tras realizar los ejercicios de respiración, cantar mantras y las meditaciones, a la mañana siguiente recibí en casa un mensaje que me decía que cambiara de dieta y me hiciera vegetariana. Este mensaje me indicaba con toda claridad que dejara de comer carne de buey y de cerdo, con la claridad de como si alguien me estuviera dirigiendo la palabra en mi mente. Inmediatamente me sentí obligada a hacerlo sin vacilación alguna: por algún medio este cambio repentino de dieta demostró ser natural y beneficioso para mí, y desde entonces sigo siendo primero vegetariana y después vegana. Parece que me limité a seguir una transición tras otra mientras crecía en los niveles personal y espiritual, y después de cada cambio y de cada nueva trayectoria pensé que no debería mirar hacia atrás. En junio del 2005 avancé en mis niveles de Reiki, me convertí en Maestra de Reiki a finales de año, empecé a aprender otras modalidades de sanación y a descubrir la sanación con los Ángeles. Con la serie de iniciaciones que había aprendido de otras modalidades aprendidas, como por ejemplo la técnica de sanación angelical, la sanación con el Maestro Ascendido y posteriormente con un nivel superior de Reiki, mi intuición comenzó a agudizarse y empecé a conectarme con ángeles, guías espirituales y otros Maestros ascendidos. Me di cuenta de que podía comunicarme con el mundo de los Espíritus de forma relativamente fácil, ya que podía oír “clariaudientemente” mensajes procedentes del otro lado. Esto me llevó a adquirir una nueva destreza, la transmisión, que consiste en anotar mensajes procedentes de seres angélicos y espirituales. Fue así cómo, con el tiempo, escribí y publiqué mi primer libro, The Psychic’s Guide, Volume One, en mayo del 2005. Un nuevo estallido de capacidad creadora me llevó a escribir mi primer juego de cartas de oráculo, Women of the Earth, publicado en Ottawa en el 2006. A medida que me desarrollaba y cambiaba me daba cuenta de cómo empezaba a diferenciarme de la gente que había conocido y de lo lejos que había llegado en mi viaje personal de transformación. A muchos de los que me rodeaban empecé a parecerles extraña, al ser al mismo tiempo vegana, sanadora energética y practicante de un estilo de yoga extraño y antiguo. Empecé a distanciarme de determinados ámbitos de mi vida, entre ellos el trabajo, y a principios del 2006 puse a prueba los límites de mi vida al dejar mi trabajo en el Municipio de Ottawa, donde trabajaba como Sanitaria. Para entonces me había mudado a casa de mi madre en el lado de Quebec del río Ottawa y había planeado un cambio de carrera, que implicaba viajar y enseñar idiomas. Me atraía la idea de dejar el país y de trabajar en el extranjero mientras viajaba. Enseñar inglés en el extranjero me pareció el trabajo perfecto. Sentía la necesidad de operar un cambio en mi vida y mi objetivo era hacerme profesora de inglés como segunda lengua. Tras largo tiempo de búsqueda decidí asistir a un curso para profesores de inglés como segunda lengua. Esta nueva formación, junto con una serie de acontecimientos y de cambios en mi vida me llevó a dejar Ottawa en septiembre del 2006 y marchar a Buenos Aires. Nunca antes había estado en Suramérica y sólo tenía conocimientos elementales de español gracias a algunas visitas previas a Cuba. Me estaba arrojando a un terreno desconocido, pero de alguna manera era consciente de que tenía que ir a Argentina y de que allí me esperaba algo importante. Sin embargo, por el momento, estaba realizando un viaje de descubrimiento, en la esperanza de enseñar algo de inglés y de ganar experiencia mientras estaba allí. Tras llegar a Buenos Aires me alojé en un pequeño hostal de la ciudad, desde la cual emprendí mi viaje por el país. Hice nuevas amistades y empecé a acudir a centros de yoga de los correspondientes lugares y acabé viviendo en una casa de Argentina, con una familia Argentina, en el barrio Caballito. Viví allí año y medio. Vivir con argentinos me resultó especialmente útil durante mis primeros meses en Buenos Aires, donde adquirí algunos conocimientos de la lengua y empecé a hablar Castellano.
Poco a poco empecé a conocer la ciudad mejoré mi español y entendí el acento conversacional argentino. Empecé a enseñar Kundalini yoga en un centro de un suburbio de Buenos Aires en Martínez y a enseñar Reiki más o menos al mismo tiempo. Adapté y traduje al español mis escritos para adaptarme así a mis nuevos alumnos y amigos argentinos. A pesar del choque inicial tras mi llegada, mi adaptación a la vida y a la manera de vivir en Argentina fue fluida y natural. Fue durante mi estancia en la casa de Caballito cuando conocí y conecté con nuevos amigos argentinos, que con el tiempo se convertirían en mis alumnos y desempeñarían un papel destacado en la expansión de Aqualead. Entre mis amigos de Argentina había una turista de Islandia que residía en Buenos Aires para practicar el tango. Se había comunicado conmigo para recibir clases. Viajó tres veces a Buenos Aires y durante cada una de sus visitas le di clases y luego mantuvimos la amistad. Seguí enseñando Reiki y posteriormente inicié a algunos Maestros de Reiki. Durante un año enseñé inglés de empresarial en una academia de idiomas para posteriormente conseguir un trabajo en un centro de atención telefónica como apoyo técnico en el centro mismo de Buenos Aires, lo que me permitió conseguir un permiso de trabajo y permanecer en el país como residente. En diciembre del 2007 hice mi primera visita a Canadá para estar con mi familia durante las vacaciones. Con el nuevo año volví a Argentina. En junio del 2008 me mudé a un apartamento en el barrio bonaerense de Almagro. Fue en este apartamento donde empezaron a producirse una serie de extraños y peculiares acontecimientos que con el tiempo cambiarían mi vida para siempre. iii. El proceso de transmisión Mientras residía en Argentina sentí una honda preocupación por el estado del medio ambiente y por los impresionantes niveles de contaminación del aire y del agua a mí alrededor. Ya sentía la urgente necesidad de realizar sanación sobre la Tierra y a menudo enviaba energía curativa al planeta, a mi entorno inmediato y a los océanos. Sentí que la tierra necesitaba ser purificada de toda esta contaminación, a la que había sido sometida el agua por parte de ciudades de todo el mundo. Para ello utilicé las herramientas recibidas en mi formación en Reiki y pensé que esto era todo lo que podía hacer a nivel medioambiental. Seguí leyendo libros sobre el tema de la sanación energética y adquirí un libro sobre energía y consciencia, escrito por el científico japonés Masaru Emoto. Quedé fascinada por las fotografías de los cristales de agua y por la manera en que nuestros pensamientos y emociones podían alterarlos. Sin embargo seguía sin saber cómo integrar e incorporar esta información en mi trabajo de sanación, y nunca antes había oído hablar de una energía específicamente centrada en sanar el agua. Un sábado por la tarde estaba trabajando en el centro de atención telefónica en mi cubículo esperando la siguiente llamada. Era una tarde muy apacible y estaba leyendo el libro sobre el agua. Eran aproximadamente las siete en punto. Terminé el último capítulo del libro y lo puse sobre la mesa. Unos momentos después tuve una visión en forma de una gota de agua. La imagen parecía persistente y sólida en el ojo de mi mente y sentí la necesidad imperiosa de copiar la imagen en un trozo de papel. Arranqué un trozo de papel que había a mi lado y con una pluma dibujé la imagen. Parecía tratarse de un símbolo ya que, mientras lo dibujaba, se me aparecían nuevos detalles de la imagen que trazaba. Aparecieron más líneas que parecían olas; sin embargo se trataba de una imagen específica que parecía representar algo. Supe que era más que un proyecto artístico. En ese momento recibí el claro mensaje de que este símbolo era para sanar el agua. Fue
entonces cuando me di cuenta y recibí la confirmación de que me encontraba ante un símbolo de sanación energética y no de un simple garabato llegado por azar. Estaba contentísima de que se me apareciera algo relacionado con el agua como medio para sanarla. Después no recibí muchos detalles respecto a este símbolo. Pensé que el proceso de transmisión había terminado y contemplaba asombrada este nuevo descubrimiento. Pero tan pronto como terminó la primera imagen apareció un segundo símbolo y, mientras lo dibujaba, me pareció aún más complicado que el primero, porque alrededor del mismo estaba dibujando ganchos. El siguiente símbolo apareció en forma de ondas oceánicas y el cuarto, otra gota de agua con rasgos diferentes. Nunca antes había visto tales símbolos pero sin embargo sentía que eran importantes. Durante todo este proceso sentí en mí una presencia, pero no presté demasiada atención sobre de quién se trataba de tan absorta e intrigada estaba por lo que estaba sucediendo. Sin embargo, una vez dibujados físicamente sobre el papel los cuatro símbolos, mi informante no me dejó descansar. Llegó más información, ahora en forma de palabras. Por algún medio se presentó en mi mente el conocimiento de los nombres de dichos símbolos y no me paré a examinar esta información ni su procedencia. Me limité a seguirla. A continuación sentí una especie de juego de adivinanzas, tal vez en forma de acertijos, y mi informante me diría en cada caso si acertaba o no. Tuve que escribir los nombres de los símbolos, letra por letra, por lo extraños que eran, hasta que se deletreó el nombre correcto. Parecía haber un entendimiento entre mí y mi visitante (en este momento sentí más de una presencia). Para escribir el nombre tuve primero que preguntar cuántas letras tenía. Por ejemplo: el nombre del primer símbolo que transmití tenía cuatro letras y mi informante me confirmó si esto era así. Después pregunté si la primera letra era una vocal o una consonante. La primera letra era una consonante. Luego recorrí todas las consonantes del alfabeto hasta dar con el sonido o la pronunciación correctos. Fue así como supe que la primera letra del primer símbolo era la Z. Después se me confirmó este dato para verificar que había acertado. La segunda letra era una A y así sucesivamente hasta que se reveló el nombre completo del símbolo. Anoté cuidadosamente estos nombres en el trozo de papel junto al símbolo oportuno, así como en mi cuaderno. Este proceso sólo me llevó unos minutos para cada símbolo. Cada uno de los cuatro símbolos tenía su propio nombre. Pronto me di cuenta de que no se trataba de tan sólo de un grupo de símbolos aislados: llegué a la conclusión, a medida que se me proporcionaba más información, de que se trataba de una modalidad de sanación, un sistema plenamente funcional. Los símbolos se dividían rápidamente en tres niveles: el primer nivel tenía un símbolo, el segundo tenía otro y el tercer nivel los dos restantes. Después me enteré de la función o del objetivo de cada símbolo. Excepto en un solo caso los símbolos se centraban en aspectos de la sanación del agua de los seres vivos y del resto del planeta. Sentí una combinación de sorpresa, asombro y conmoción. Todo esto sucedió mientras estaba tranquilamente sentada en la silla. En ningún momento tuve dudas ni sentí sospecha o miedo. Y, aunque esta información era completamente nueva, al igual que la fuente de información, nunca experimenté la más mínima sensación de miedo o de inquietud. Mis informantes me proporcionaron nuevos datos. En esta fase me sentía como una estudiante tomando notas de unos profesores invisibles que me las dictaban. Se me dio un color relacionado para tres de los símbolos, y cada uno de ellos era una sombra azulada; después, un cristal diferente quedaba asociado a cada uno de los mismos tres símbolos.
En este momento empecé a sentir una enorme gratitud hacia mis informantes por haberme facilitado o enviado toda esta información. Visto en retrospectiva me pregunto cómo mis informantes estaban presentes conmigo en la habitación o si me la enviaban a distancia mediante telepatía. Sea como fuere, la información que recibí era clara, precisa y tenía sentido para mí. También me resultó peculiar la presencia que sentí de un ángel, cuyo nombre oí que era Ariel. Todavía no existía ningún nombre para que esta nueva modalidad se utilizara para sanar el agua; la llamé simplemente sanación energética del agua con la finalidad de asignar un nombre a la modalidad. Esto representaba la parte más importante del proceso inicial de transmisión. Evidentemente no estaba planeada ni intencionada, y esencialmente inesperada. Me encontraba plenamente despierta y en un estado de normalidad. Durante todo el intercambio de información me daba perfectamente cuenta de mi entorno. Tras acabar mi turno de trabajo me fui directamente a casa con esta información en mi bolso y, una vez había llegado, empecé a escribir a máquina toda esta información en un documento de mi ordenador portátil. Creé automáticamente tres documentos, uno para cada uno de los niveles que iba a impartir. Hasta el siguiente día no recibí el nombre propiamente dicho de la modalidad. Fue por la tarde mientras caminaba por una calle de Buenos Aires cercana a mi domicilio, después de haber comprado algunos comestibles. El nombre sonaba como algo acuático e incluía el componente aqua. Tras sucesivas aproximaciones y tras consultar con mis nuevos maestros y con el ángel Ariel finalmente nos pusimos de acuerdo sobre el nombre adecuado: AQUALEAD. Nada más llegar a casa anoté el nombre y lo guardé. iv. Acerca del ángel Ariel Siempre he querido a los ángeles, creído en ellos y sentido un profundo respeto y veneración hacia estos seres encantadores que actúan como sanadores protectores y mensajeros en nuestro mundo. Aun cuando durante todo este proceso de transmisión sentía la presencia de un ángel, también notaba con toda claridad la presencia de otros seres presentes o participantes en el proceso. Sé a ciencia cierta que esta información no procedía exclusivamente del ángel Ariel, como al principio pensaba. Estos otros seres que me enviaban la información eran en su mayoría varones, pero había también una hembra; estos maestros lejanos eran esencialmente un grupo de cuatro o cinco. Evidentemente no eran ángeles ni humanos; vivían en un mundo lejano y detentaban inmensos poderes. Ahora entiendo y me doy perfecta cuenta de que este ángel estuvo presente durante este proceso con la finalidad de ayudar en la recepción de esta nueva información., una especie de mediador o de traductor. Los ángeles son seres conocidos y frecuentes en nuestro mundo. El conocimiento y la comprensión de los ángeles están generalizados, ya sea mediante diferentes tradiciones religiosas, prácticas de sanación espiritual o como iconos de paz en Tierra en Navidad, que se celebra en todo el mundo. Tal vea la presencia de este ángel resultara necesaria como mensajero, ya que yo no era capaz de saber o de entender plenamente los verdaderos orígenes de esta energía sanadora. El ángel me proporcionó una referencia conocida mientras me adentraba en un territorio desconocido e inexplorado. Algo que también noté fue el sentimiento fue una vibración energética de alta vibración y de gran pureza. Mientras transmitía esta información por escrito sobre el papel tenía la sensación de recibir una energía de gran poder purificador, como si el agua más fresca y pura hubiera entrado en mi cuerpo y alma. Percibí que esta energía tenía un efecto
altamente purificador en el cuerpo, la mente y el espíritu humanos. Ante toda la contaminación del medio ambiente, inevitablemente relacionada con la contaminación del agua, sentí que esta energía llegaba en un momento oportuno y cuando más necesaria era. Tenía la plena sensación de que era como si se estuviera produciendo un proceso de nacimiento, sin embargo, nunca hasta más tarde llegué a entender la magnitud de lo que estaba haciendo. Me doy perfecta cuenta de que la presencia del ángel fue importante durante este proceso de transmisión para eliminar cualquier duda o temor, y quizá para proteger el lugar ante cualquier interferencia negativa, mientras con una pluma escribo esta información en el papel. Debo admitir que mi conocimiento de los ángeles es más bien limitado. Hay muchos sanadores y diversos clarividentes por todas partes que se especializan en este ámbito del trabajo energético y que pueden realizar sanaciones y aconsejar con diferentes ángeles y arcángeles. Otros proporcionan lecturas de clarividencia conectando con seres angelicales y mediante cartas de oráculos de ángeles, mientras otros transmiten diferentes libros y mensajes procedentes de los ángeles. Nunca hice mucho de lo anterior. En el pasado había recibido alguna formación sobre sanación angelical, pero mis conocimientos de la jerarquía de los ángeles seguía siendo limitado. Sé que el ángel Ariel está también relacionado con determinada técnica de sanación angélica que había aprendido, pero también sé que en este caso no existía conexión alguna entre este método de sanación y lo que acababa de transmitir. Tenía además la sensación de que el ángel Ariel no es un arcángel (incluso si la pronunciación del nombre recuerda al arcángel Uriel). Sentía que el ángel Ariel era tal vez un serafín, es decir, de un nivel superior al de los arcángeles. Ella se me apareció como muy alta y luminiscente. Poco después de las primeras fases del proceso de transmisión, el ángel Ariel me impartió esta bendición que anoté respecto a Aqualead y a su finalidad curativa en el planeta. Insisto en que no soy ninguna especialista ni transmisora habitual de información angélica, pero esta bendición se conservó y compartió por todos los practicantes de las asociaciones Aqualead. Creo igualmente que este mensaje es importante, pertinente y digno de compartirse con otros, por su sencillez y carácter estimulante: Bendición del ángel Ariel: “El cuerpo humano está compuesto esencialmente de agua. De la misma manera la mayor parte de la superficie del planeta Tierra está cubierta de agua. El agua de vuestro mundo es un precioso regalo de vida. Para sanar la Tierra y a todos sus habitantes, todo este agua debe ser purificada y sanada para así sanar todas las formas de vida que sostiene. Sanar y purificar todo el agua del planeta Tierra, y entre ella el agua presente en vuestros cuerpos físicos, significa sanar el cuerpo, la mente y las emociones para así aportar un nuevo nivel de claridad y de equilibrio. Asistimos a un momento crucial para que vuestro mundo se cure y para que el planeta recupere su estado natural, y los ángeles están aquí para ayudar a la humanidad durante todos estos transcendentales cambios. Sanar y purificar el agua de vuestros cuerpos aportará a la Tierra una nueva vibración curativa a la Tierra. Esto significa sanar los océanos que os rodean, así como los océanos interiores. La consciencia humana es un vasto océano, que va mucho más allá del cuerpo físico. Los animales, las plantas y los árboles son la encarnación de este regalo divino de la vida. Al igual que todos los seres vivientes, la Tierra misma necesita limpiar, purificar y rejuvenecer su agua para así crear un nuevo y celestial mundo, libre de toxinas nocivas.
Por este motivo compartimos con vosotros esta nueva energía, queridos míos, para que así podamos trabajar juntos y manifestar una nueva y sanadora fuerza vital en el interior de todos los seres vivos del planeta Tierra. Esta vibración sanadora no difiere de la energía del amor puro y de gratitud ofrecida a todo el agua de este planeta, que está presente en todas sus criaturas, su vegetación y en vuestro interior“. – 2 de septiembre del 2008. Esta bendición de los ángeles lleva un mensaje de amor por el planeta y el deseo de ayudar a restablecer el equilibrio de la Tierra y de la vida que ésta sostiene. Esto me indicó también el deseo de seres de fuera de este mundo de ayudar a la Tierra y a la humanidad en su evolución. A pesar de la estrecha conexión derivada del trabajo con este ángel durante los comienzos de Aqualead, esta energía no tuvo su origen en los ángeles. Tiene una elevadísima vibración angelical pero el origen o la fuente de Aqualead no se me revelaron hasta más tarde, mientras seguía trabajando con esta energía y transmitiendo más información. Además, a pesar de las connotaciones religiosas que suelen conllevar los ángeles, Aqualead no es una religión y no está limitada al Cristianismo. v. La galaxia de la puerta de al lado Desde el principio de todo este proceso supe que la energía de Aqualead no era de aquí. Se trataba de mucho más que simplemente una energía universal, se trataba de una energía angelical, o relacionada con el mundo de los ángeles, y yo lo entendía y lo aceptaba. Este hecho era parcialmente cierto. Tras algunos años trabajando con otras energías como Reiki ya tenía en mi mente el concepto de lo que sería una energía universal. Entendía Aqualead como una energía universal, ya que procedía de más allá de este mundo, y con toda seguridad de más allá de esta zona del universo. Tras esta fase inicial de transmisión me di cuenta, o más bien se me indicó por parte de mis guías, que Aqualead es en realidad una energía procedente de otro planeta. Hasta el 2010 no se me informó de que Aqualead no sólo procede de otra zona del universo sino de un lugar concreto llamado galaxia de Andrómeda. Cuando mis guías me informaron de lo anterior recibí el mensaje de forma repentina mientras estaba en mi apartamento. El mensaje llegó de forma clara y perceptible. Nunca antes había oído hablar de energías procedentes de este lugar concreto ni disponía de información sobre Andrómeda. Tras una breve consulta en línea supe que Andrómeda es la galaxia en espiral más cercana a nuestra galaxia, que recibe el nombre de Vía Láctea. Nada más recibir esta información sobre los orígenes de Aqualead me sentí un tanto incómoda. Ello no significaba que la idea de la existencia de vida en otros planetas me causara temor. La idea de la existencia de seres extraterrestres tampoco me preocupaba. Fue más bien desde el punto de vista de cómo decir y explicar a los demás esta información dado que, en primer lugar, no soy astrónoma, y en segundo lugar que no existen pruebas científicas o factuales de la existencia de mundos habitados con vida inteligente ahí fuera. La idea misma de informar al público en general de que había transmitido una nueva energía sanadora que procedía de la galaxia de Andrómeda me daba miedo. Ya me imaginaba el escepticismo y el ridículo que causaría. A pesar de mi temor a la manera en que la gente reaccionaría, tras recibir este detalle sentí en mi interior un impulso, una especie de confirmación de que esto podía ser real. Simplemente me sentía bien, como con una especia de confianza interior, y pensar que la energía de Aqualead venía de otra galaxia había dejado de inquietarme. Con todo, hasta más tarde me guardé para mí misma toda esta información; sin embargo mi inquietud demostró carecer de fundamento mientras la iba paulatinamente facilitando a mis alumnos, que la recibían con agrado. Cada vez estaba más convencida de que Aqualead era una energía extraterrestre a medida que la sentía y que trabajaba con ella año tras año. Un detalle que percibía de esta energía era su vibrante presencia y la sensación poco frecuente que desprendía. Me proporcionaba una sensación de gran intensidad, como si se tratara de algo muy antiguo llegado de muy lejos, lo cual confirmaba con mayor firmeza que Aqualead no era de hecho de esta galaxia y que podía de hecho ser de Andrómeda. Mientras descubría la relación entre esta energía y esta lejana galaxia aprendía lo que dicha energía podía cambiar en este mundo. Estos conocimientos me habían permitido saber más de la historia y de los antecedentes de esta nueva energía antes de establecer el primer contacto con ella mediante el ángel Ariel. También me proporcionó una más amplia perspectiva respecto a su procedencia, sus orígenes y sobre quiénes eran estos seres a los que llamo mis maestros. La presencia de Aqualead en mi vida me cambió en muchos aspectos a nivel físico, mental y emocional. Aún más: esta energía transformó también mi idea del universo, del planeta en que vivimos y de mi relación con la naturaleza y con el medio ambiente. Descubrir el verdadero origen de Aqualead me permitió igualmente determinar que este mundo está recibiendo ayuda exterior llega desde una fuente inteligente con la finalidad de sanar, equilibrar y esperemos que acabar con las tendencias destructivas de la humanidad en la Tierra. Sin esta ayuda venida del exterior Aqualead no habría podido llegar aquí; estoy segura de ello y convencida de que la llegada de esta energía a nuestro mundo no se produjo al azar ni fue accidente o coincidencia de ningún tipo.

 

CAPÍTULO II APARICIÓN i. Redacción de los primeros manuales

Cuando empecé a escribir la información inicial sobre Aqualead, que eran esencialmente los cuatro símbolos y el nombre Aqualead, anoté la información en mi ordenador en forma de tres documentos, que acabaron sirviendo como modelos para los posibles primeros manuales de Aqualead. Me preguntaba si el método Aqualead de sanación debía tener tres o cuatro niveles, pero pronto recibí la respuesta de que sólo tres. El principal motivo era mantener la sencillez de la modalidad mediante una estructura sencilla pero accesible, mientras nos centrábamos en el poder de la energía misma. Comencé a redactar nada más llegar a casa del trabajo la misma tarde en que recibí la primera información. Me parecía normal y natural, o tal vez me sentía guiada a actuar así, elaborar inmediatamente los tres primeros manuales y otros documentos mientras guardaba esta información con el máximo cuidado. Desde el principio estuve convencida de que este tipo de energía no podía mucho tiempo mantenerse en secreto, pero tenía claro que necesitaba tiempo para descubrir y elaborar diversos aspectos de la misma. El procedimiento propiamente dicho para impartir una sesión de sanación Aqualead quedó ya establecido mientras aún estaba trabajando, y era bastante sencillo. Sin embargo faltaba otro aspecto, el proceso de iniciación, para poder enseñarlo y, con el tiempo, permitir que los demás lo practicaran. Para que una modalidad de sanación funcione ésta debe no sólo enseñarse a los demás sino que también debe perpetuarse de forma indefinida y crear una estirpe de Maestros o de personas facultadas para enseñarla. Lo que garantiza que una modalidad de sanación pueda sobrevivir es que los profesores puedan iniciar o formar a otros profesores. Parece que mis nuevos Maestros o guías sabían de las muchas preguntas e inquietudes que experimentaba al respecto. Desde el principio ya quedaron establecidos en el método de sanación un nivel de Maestro y un símbolo de iniciación, de lo cual se derivaron mis preguntas. Poco después ellos me indicaron los pasos para el proceso de iniciación, mientras yo me encontraba en una pequeña habitación del apartamento de la calle Medrano en el que residía. El proceso era sencillo y menos complicado que otros procesos de iniciación que había aprendido antes en otras modalidades de sanación. Esta información inicial quedó guardada y se añadió al documento correspondiente al tercer nivel. En este momento, disponiendo ya de un procedimiento general para una sesión de sanación Aqualead y de un procedimiento para que un Maestro de Aqualead impartiera las iniciaciones a cada nivel, sentí que por fin disponía de una modalidad de sanación plenamente funcional. No obstante iban a ocurrir más cosas. Días después del 30 de agosto comencé a recibir la energía propiamente dicha. Ahora que la información inicial sobre la energía y la modalidad estaban por escrito era el momento para experimentar directamente la energía Al principio me pareció difícil, ya que yo era la primera persona del mundo que establecía contacto físico con esta extraña y nueva energía. Tampoco tenía nadie con quien compartir estas experiencias, ya que no podía informar a los amigos o a los conocidos sobre esta energía que acababa de recibir. La energía me llegaba directamente de la fuente en vez de a través de las manos de un
maestro humano, hecho que, a mi juicio, hizo que la experiencia me resultara en conjunto diferente. Esto también me permitió familiarizarme con la energía de una manera muy personal e íntima. Recibí esta energía de Aqualead durante un periodo de tres o cuatro días y en tres oleadas diferentes, a las que relaciono con cada nivel de Aqualead. El proceso me resultó en conjunto desagradable, por no decir en algún momento físicamente doloroso, pero ello era necesario para poder empezar a utilizar y practicar esta energía. De lo que tampoco me había dado cuenta era del daño que la llegada de esta poderosa energía podía ocasionar en un piso o en un edificio. La primera oleada de energía fue relativamente suave. Sentí en mi cuerpo su poder limpiador; la sentí intensamente, y pronto me di cuenta tras esta primera experiencia de que no era nada como las otras energías sanadoras a las que estaba acostumbrada. Estaba claro que no era Reiki. Limpia, agradable y refrescante, la energía me proporcionaba una sensación de agua fresca de manantial, como purificante. También me sorprendió su intensidad, de muy elevadas vibraciones, como si quisiera abalanzarse sobre todo lo que contuviera agua. Desde el principio vengo describiendo Aqualead como una energía muy dinámica y de efecto inmediato que en ocasiones puede actuar decididamente para liberar contaminantes o energía negativa. Es cierto que Reiki proporciona una sensación pacificadora, suave y armoniosa, pero Aqualead, en comparación, daba la sensación de ser un tigre dispuesto a abalanzarse o de un tiburón preparado para atacar con la rapidez de un relámpago. Sentí que esta energía podía hacer mucho en un mundo como el nuestro, un planeta tan dañado contaminado y angustiado. Esperaba que la segunda oleada de energía fuera como la primera. Sería como catar un nuevo vino en un restaurante, tomándose el tiempo para oler y sentir en todos sus detalles su aroma y textura. Pero no sucedió así. Aquella noche, una vez mis guías me informaron de que iba a recibir la segunda oleada de energía Aqualead, me fui a dormir, y fue entonces cuando empezaron los dolores. Todavía no me había quedado dormida cuando de repente sentí un dolor agudo y punzante en mi costado derecho. El dolor era tan intenso que creí que mi riñón derecho o el hígado estaban a punto de explotar; no podía moverme ni respirar. Tras yacer inmovilizada durante lo que me pareció una eternidad sentí una presencia que de hecho me forzaba a levantarme y a ir al baño. Creí que esto era imposible. Con todo, logré levantarme con este insoportable dolor en el costado, y lentamente caminé hasta el baño, inclinada hacia delante, para luego volver a mi habitación. Quería volver a acostarme, pero el guía presente a mi lado no me lo permitió. Se me dijo que diera vueltas. Contra mi voluntad comencé a hacerlo: caminaba en círculos en mi pequeña habitación mientras me preguntaba si sobreviviría a la noche. No estoy segura de sí este ser estaba presente junto a mí en la habitación o de si tal vez alguien me hablaba desde lejos. No obstante, para entonces ya sabía que ya no sentía la presencia del ángel Ariel o de su participación en la creación de Aqualead. El dolor se prolongó durante aproximadamente una hora y media más. Poco después empecé a toser, al principio tos sea, después más productiva, y empecé a expectorar un extraño esputo: lo que expectoraba tenía el aspecto de pequeños trozos amarillos, como de mantequilla. Seguí tosiendo así durante un rato hasta que con el tiempo paré de toser. Luego pude volver a la cama y conciliar el sueño el resto de la noche. Pese a lo mucho que en ese momento confiaba en mis guías y maestros seguía asustada, y casi me daba miedo recibir la tercera de esta serie de energías. La experiencia con la segunda iniciación directa fue bastante dolorosa; una hora me había parecido que eran tres. Me di cuenta que el extraño esputo que estaba expectorando y todo el dolor que
experimentaba representaban la liberación en mi cuerpo de una nueva energía. Ya tenía suficiente experiencia en el mundo de la sanación energética para entender que una crisis sanadora podía resultar desagradable, incómoda e incluso molesta, pero nunca antes en mi vida había experimentado un dolor como éste. No obstante era consciente de que había llegado ya demasiado lejos para volver atrás y de que detener este proceso no constituía una opción. Dos días después recibí la tercera oleada de energía, que percibí como si sobre mí hubiera caído una bendición. La experiencia fue mucho menos traumática; lo peor parecía haber ya pasado. De nuevo la sentí con más intensidad que la segunda, pero sin el dolor ni la intensa liberación física. Lo que sentía era más bien una liberación emocional y recuerdo que empezó a llover momentos después de que me llegara la tercera fase de la energía. También recuerdo que uno de mis nuevos guías me decía que me había convertido en una Maestra de Aqualead y que ya podía dar iniciaciones. En este momento empecé a notar los efectos que esta nueva energía producía en máquinas y aparatos electrónicos, especialmente en los relacionados con el agua, lo cual no resulta sorprendente si se tiene en cuenta que el tercer nivel de Aqualead capacita a mover el agua. De repente el poder de la naturaleza que hace moverse al agua se encuentra alojado en las tuberías de los muros de un edificio. En el apartamento en que vivía comencé a tener problemas de fontanería después de que finalizara la última oleada de la energía. En los pocos meses que tenía viviendo allí el lavabo no funcionaba y los fontaneros tuvieron que desmontar la ducha para localizar una tubería defectuosa. La lavadora no funcionaba y después ya no tenía ni agua corriente. Finalmente el agua empezó a filtrarse por una de las pareces justo fuera de mi habitación y todo el suelo de la sala de estar del apartamento se cubrió con dos pulgadas de agua. Recuerdo que esta inundación ocurrió dos veces en el apartamento. Sin embargo nunca hubo una gota de agua en mi alcoba, lo cual me pareció interesante. Recuerdo también que fue a una imprenta cercana para fotocopiar las primeras imágenes de los símbolos de Aqualead para incorporarlas en los manuales, y que la fotocopia se estropeó. Esta reacción inicial a la nueva energía pasó pronto y todo volvió a la normalidad. ii. Con la ayuda de amigos Era septiembre del 2008 y yo seguía siendo la única persona que sabía de Aqualead. Era consciente de que aún necesitaba tiempo para habituarme a esta nueva energía, a conocerla y a ponerla en práctica. Había empezado a administrarme tratamientos de autosanación y percibía la energía como genuina, real y sin igual. Sin embargo, ser la única persona que la conocía me hacía difícil determinar si estaba en lo cierto o si no era más que imaginación. Tal vez, después de todo lo anterior, lo que había descubierto no era más que una variante de una energía que ya había tenido antes. Supe que en algún momento tendría que mostrar mis descubrimientos a otros sanadores experimentados y fiables y escuchar su opinión. Hasta principios de octubre no creí que fuera el momento para enviar un correo electrónico a un reducido grupo de amigos y de sanadores que conocía, todos ellos experimentados y conocedores del tema. Envié mensajes a un grupo de seis personas y por primera vez les hablé de esta nueva energía que había recibido llamada Aqualead. Les propuse una reunión y realizar una sesión para saber lo que pensaban al respecto. Al tratarse de una energía desconocida esperaba de mis amigos temor, aprensión, inquietud o recelo. Sin embargo todos ellos dieron inmediatamente respuestas positivas.
Un amigo mío, sanador experimentado que utilizaba diversas técnicas, se mostró entusiasmado y deseoso de probarla. Decidí reunirme primero con mi amigo Andrés y recabar su opinión. Andrés es un joven Maestro de Reiki en Buenos Aires y se había interesado por mi trabajo de crecimiento psíquico; fue así como se había puesto previamente en contacto conmigo para asistir a clases y luego entablamos amistad. Es también un ferviente meditador abierto a otras modalidades de sanación energética, entre ellas el uso de gongs y de otros instrumentos musicales tibetanos. Esta ayuda demostró ser un momento decisivo y crucial en el desarrollo de Aqualead. Una vez efectuado el trabajo de transmisión ya no podía seguir adelante sin la colaboración de otros que recibieran la energía, que me aportaran sus comentarios y que, con el tiempo, la aprendieran y la enseñaran a los demás. No existe tal cosa como un profesor sin alumnos. A principios de octubre fui al apartamento de Andrés en el centro de Buenos Aires y, tras un breve análisis y tras explicarle cómo me llegó esta nueva energía, se mostró preparado y deseoso de probarla. Se tumbó en el suelo y empecé a impartirle la primera sesión de Aqualead. Al acabar la sesión su comentario sobre la energía y sobre su percepción de la misma fue en conjunto positivo. En su opinión era evidente que no se trataba de Reiki ni de ninguna otra de las actuales energías curativas. Esto para mí era importante, ya que no lo podía confirmar por mí misma. Le pregunté si quería aprenderla y ponerla en práctica en el primer nivel, si bien le advertí de que se trataba de una energía completamente nueva y de que nadie antes había recibido una iniciación de Aqualead. Andrés no estaba desconcertado; fijamos una fecha para reunirnos en el despacho de sanación en el que ejercía y la primera clase de Aqualead estaba ya dispuesta. A partir de entonces estaba sorprendida de la gran fe y confianza que hacia Aqualead demostraban mis amigos de Argentina. Desde el principio nadie expresó duda o temor alguno a la hora de recibir esta energía, sino todo lo contrario. Parecía bien y todo fina sobre ruedas. También pude comprobar cómo la entrada de Aqualead en nuestro mundo sería nada más y nada menos que una lenta adaptación a una vibración más elevada. También me di cuenta de que esta nueva energía representaba para todos nosotros una exigencia, independientemente de si la persona que se encontraba con Aqualead era ya un sanador energético experimentado o un principiante. El mensaje de Aqualead era que la abundancia viene de la fe, de la confianza en el universo y en los elementos que nos rodean, y que lo que nosotros enviamos al exterior volverá a nosotros multiplicado por diez. Esta nueva energía acordaba especial importancia a sanar la Tierra desde el principio, algo que mis guías me dejaron bien claro desde el primer momento. Estaba destinada a ser más que una simple modalidad de energía curativa: Aqualead iba más lejos, era una manera de vivir y una forma distinta de abordar los temas de medio ambiente que de no ser así nos habrían dejado con un sentimiento de impotencia. Aqualead había llegado para promover cambios sustanciales en nuestro mundo, no sólo a nivel medioambiental, sino también a los niveles personal y humano, como trampolín para el desarrollo personal. iii. Primeras experiencias Poco después de mi primera experiencia con Andrés me fui a un pequeño suburbio de las afueras de Buenos Aires, en la zona Norte. Allí me reuní con tres amigos y sanadores, alumnos míos, en la casa de un amigo. Les impartí una sesión de Aqualead uno a uno, que los dejó perplejos. Una de las mujeres afirmaba que, tras terminar la sesión, había tenido una visión en la que un ángel vertía agua sobre ella desde un jarrón situado más
arriba a lo largo de toda la sesión. Otra persona afirmaba que, tras su turno, sintió un intenso calor en mis manos, aun cuando mis manos no estaban directamente sobre ella. Lo que acababan de experimentar desde luego no era Reiki, energía a cuya utilización estaban acostumbrados. Los comentarios y el interés hacia esta nueva energía eran unánimes, lo cual aumentó la confianza y la confirmación que necesitaba. Todos se mostraban deseosos de aprender Aqualead. Más tarde en aquel mes tuvieron lugar las primeras clases de Aqualead jamás impartidas. Se trataba tan sólo del primero de una serie de importantes logros, mientras Aqualead continuaba su crecimiento y expansión. Parecía como si la energía simplemente marcara el camino, y todo lo que yo tenía que hacer era seguir sus indicaciones. Estaba claro que esta energía me parecía inteligente, de un nivel de consciencia más elevado, y que sabía con todo detalle dónde y cómo tenía que actuar. Me limité a confiar en Aqualead y a dejarla decidir por sí misma lo que vendría a continuación. Me volví a reunir con Andrés en el pequeño estudio que compartía con otros sanadores de la ciudad para nuestra clase de Aqualead. Llegué al pequeño y luminoso apartamento y me saludó al salir del ascensor. No hace falta decir que esto tenía carácter puramente experimental y que en aquel momento se trataba de un ensayo, poniendo a prueba la nueva energía y finalmente probando la iniciación. En las primeras fases de Aqualead no había mucho que enseñar al primer nivel. No había más que un símbolo, dónde colocar las manos durante una sesión, sanación a distancia y la impartición de la iniciación. Cuando lo di la iniciación, sentía en mis manos la poderosa energía, aunque me resultaba manejable. Mi alumno no tuve tampoco una reacción patente. Sus comentarios sobre la iniciación fueron en general positivos, parecía una iniciación normal, sin incidentes, sin ninguna molestia significativa. Me sentí aliviada. Ahora venía la prueba de la verdad: hacer que el alumno practicara sobre mí la sesión. Nunca antes había recibido de nadie una sesión de Aqualead, ya que yo era la única persona capaz de impartirla. Colocó sus manos sobre mí y vi una fresca corriente de agua limpia y de cascadas. La energía era poderosa, intensa y, al mismo tiempo, podía sentir un intenso calor bajo las manos del practicante; no se trataba del Reiki que ya conocía, ya que habíamos claramente llegado más lejos. Estaba sorprendida y fascinada e inmediatamente me di cuenta de que esta energía no era nada conocido en este mundo. El ensayo fue un éxito. Poco después impartí el primer nivel de Aqualead a un pequeño grupo de alumnos en casa de mi amigo. Todos recibieron la iniciación y empezaron a practicar Aqualead recíprocamente y sobre mí misma. Todos sabíamos que se trataba de una energía real y supe que esto iba a seguir adelante. A continuación comencé a impartir el segundo nivel de Aqualead a mi alumno y a los demás de la zona Norte. Fue entonces cuando empezamos a centrarnos en el nivel medioambiental con el símbolo y a enviarlo a distancia. También escuché comentarios de alumnos que experimentaban síntomas de liberación tras recibir la iniciación, como por ejemplo síntomas del tipo de la gripe. Independientemente de la manera como se produjera la purificación la experiencia nunca fue como la dolorosa experiencia que había experimentado en el apartamento en que vivía. Hubo más gente que empezaron a practicar la sesión de autosanación y yo ya estaba ocupada enviando energía Aqualead a distancia, mientras seguía preparándome para las clases y anotando observaciones sobre la energía misma. Es interesante señalar que lo normal es que, cuando aparece algo nuevo, como una nueva energía sanadora, uno normalmente se tomaría el tiempo (meses o años) para con el
máximo cuidado elaborar la modalidad antes de ponerla a prueba con los demás, hecho que sin embargo no sucedió con Aqualead. De hecho la energía parecía querer ponerse inmediatamente en contacto con las personas y no me permitía mantenerla en secreto, para de esta manera hacerla más conocida. Los ensayos y la experimentación tenían que ser compartidos con los demás. Quizás también sentí que la energía quería hacerse visible para sanadores, los cuales podrían empezar a enviar la energía a ríos, a océanos y a cualquier otro lugar. No puedo sino pensar que esto tenía que ver con la personalidad de la energía, una personalidad expresiva, llena de colorido y extravertida. Parece como si Aqualead quisiera simplemente actuar mediante los seres humanos lo antes posible para iniciar así su tarea, y mis alumnos de Argentina respondieron a esa sensación de urgencia sacándola a la luz y poniéndola inmediatamente en práctica. Pronto empezamos a enviar energía a un río cercano llamado Río de la Plata y a los océanos y lagos de Argentina y alrededores. Aunque todos los ríos de Argentina están contaminados fue interesante percatarse de que a veces podía sentir una energía oscura que emanaba del agua mientras enviaba Aqualead. A veces esta energía podía verse de forma intuitiva en forma de una nube negra o de humo que se elevaba desde la misma. Algunos amigos y yo íbamos a veces al río y nos sentábamos cerca del agua para realizar el trabajo de sanación con Aqualead. El 26 de octubre del 2008 volví a reunirme por tercera vez con mi alumno Andrés, en esta ocasión para la clase del nivel Maestro de Aqualead. De nuevo fue una primera vez; esta primera clase de Maestro Aqualead fue muy sencilla ya que en ese momento sólo había dos símbolos que enseñar. Tras impartirle la iniciación abrí los ojos y sentí como si el mundo hubiera acabado de cambiar. Él practicó en mí la iniciación. Era la primera vez que yo recibía la primera iniciación Aqualead tras haberla practicado y enseñado durante algún tiempo. Me pareció interesante ya que podía sentir la vibrante energía en la parte de atrás de mi cabeza; no obstante, pensé que sin duda alguna estaba recibiendo una iniciación. Este día marcó un nuevo logro, después pusimos en común varias ideas respecto a lo que podría resultar útil para incorporarlo en los niveles de Aqualead. Yo ya tenía algunas ideas y los comentarios de Andrés demostraron su utilidad, especialmente para el nivel de Maestro. El 2 de noviembre impartí otra clase de nivel Maestro de Aqualead en casa de mi amigo. Las mujeres practicaron allí la iniciación y a partir de ese momento fui consciente de que Aqualead viajaría y funcionaría por sí misma de un Maestro al otro, y viceversa. La modalidad Aqualead demostró su validez, seguridad y plena funcionalidad en el mundo. Un aspecto que me atraía era que, al ser gratuita, Aqualead requeriría cierta adaptación por parte de algunas personas a los niveles personal, social y mental. Desde el principio se estableció por parte mis nuevos maestros la gratuidad de Aqualead. Para ello había dos motivos, el primero y más importante que la finalidad de la energía era sanar la Tierra. Al ser una energía de altas vibraciones y tener sus orígenes en los elementos esta energía no podía convertirse en un negocio o en una empresa comercial. Esto hacía de Aqualead una organización sin ánimo de lucro, lo que parecía concordar a la perfección con sus orígenes y su finalidad. Sanar la Tierra y el agua de este mundo es algo que no tiene precio, sobre todo con esta nueva energía que con tanta generosidad se nos envió para sanarlas. El segundo motivo de la gratuidad desde el primer momento de Aqualead era que mis guías así me lo indicaron. La presencia de esta nueva energía planteaba un desafío, no sólo para todos los sanadores sino para todos nosotros en tanto que seres humanos. El desafío radicaba en utilizar esta
energía, en practicarla y en enseñarla gratuitamente, exclusivamente por el bien de la Tierra y por la restauración de la naturaleza, mientras se permanecía libre de la esperanza de obtener beneficio económico. Con todo, la recompensa de impartir gratuitamente clases de Aqualead fue, en mi opinión, mucho mayor que el de recibir honorarios. Cobrar por Aqualead sencillamente no tenía sentido y era evidente que para algunos de nosotros esta energía no encajaba con los conceptos habituales de negocio y dinero. Esta energía era elemental e incomparable y no se la podía tratar como cualquier otro método de sanación. Esta modalidad giraba alrededor de un acto de amor, de generosidad y de gratitud hacia la Tierra. Su carácter gratuito la hacía igualmente accesible y asequible para todos, sin discriminación alguna. En diciembre del 2008 volví a Canadá para mi segunda visita a mi familia y a mis amigos. Fue una visita corta pero en poco tiempo se alcanzaron muchos objetivos. Fue entonces cuando impartí el primer nivel de Aqualead a un alumno en Ottawa. También impartí en casa la iniciación a un alumno en Quebec. Fue durante esta visita cuando establecí una conexión definitiva con los seres elementales. Se me aparecieron directamente en casa de mi madre y empecé a contemplarlos, altos y esbeltos, algunos de cabellos negros o rubio platino: supe que eran Elfos. Pienso que se me aparecieron porque sabían que yo sería capaz de verlos y de comunicarme con ellos. No sentí temor alguno; ellos se comunicaban conmigo telepáticamente y entendían con toda claridad mis pensamientos. Tengo la sensación de que en esos momentos cambió mi percepción de las cosas. También estaba claro que mi idea del tiempo había cambiado y de que, por algún medio, se había desplazado a una dimensión paralela. El encuentro me pareció en general un poco surrealista y podía al mismo tiempo sentir que mis guías y maestros me hablaban de forma más clara, como una orientación firme y protectora a mi alrededor. Con este nuevo y súbito cambio en mi vida dejé la casa de mi madre en Gatineau, Quebec, y volví a Buenos Aires. iv. En el camino De vuelta a Buenos Aires seguí poco a poco enseñando Aqualead e iniciando a nuevos maestros. Observé que conseguía menos alumnos de Aqualead en la capital, Buenos Aires. La energía parecía a menudo desear salir de la ciudad y encaminarse hacia los barrios más tranquilos y verdes de la zona Norte, concretamente en Martínez, donde conocí y enseñé Aqualead a mis amigos Lupe y Marian. Los conocí gracias a una mujer a la que enseñaba inglés en el centro de Buenos Aires. Solía desplazarme a esta zona y con el tiempo logré que muchos alumnos vinieran a mis clases desde dicha zona de la periferia de Buenos Aires. Observé que la energía generaba una considerable vinculación afectiva entre las personas y yo misma me sentía conectada de una persona a la otra mientras impartía las clases: un alumno tenía un amigo del que sabían que se interesaría por Aqualead, y así sucesivamente. A partir del 2009 empecé a viajar más a menudo. Marian, una de mis nuevas alumnas de Aqualead que vivía en Martínez, tenía desde hacía mucho tiempo una amiga que vivía en Bariloche, al sur de Argentina. Sentí la necesidad de viajar allí y de que algo me estaba esperando en dicho lugar. Ya había oído hablar de los lagos y bosques del sur de Argentina, en la provincia de Río Negro, y de la peculiarísima energía que rodeaba al lugar. Cuando mi amiga Marian supo que estaba planeando viajar al sur me mencionó esta amiga suya, que regentaba un hotel junto con su familia en San Carlos de Bariloche, cerca de un lago llamado Nahuel Huapi. Visité por primera vez Bariloche en marzo del
2009 y conocí a la propietaria del hotel, en el que me alojé y nos hicimos buenas amigas. La visita fue breve, ya que sólo disponía de unos pocos días de permiso en el trabajo, pero la experiencia de entrar en los bosques y de sentir el poder de las montañas del sur resultó mágica. El lugar daba una sensación misteriosa, como de otro mundo, y percibí la presencia de los seres elementales del lugar mientras estuve allí. Aqualead encajaba perfectamente en este paisaje, teniendo en cuenta la sólida conexión de los lugareños con los Duendes, palabra que en español se refiere los Gnomos. En todas las tiendas de recuerdos artesanales y talleres de artesanía de la pequeña localidad se podían encontrar figurinas de Gnomos y de Hadas. Mi siguiente viaje desde Buenos Aires fue a Bariloche, por segunda vez, en octubre del 2009. En esta ocasión me quedé más tiempo y dispuse de más días para pasar con mi amiga en el hotel. Durante mis viajes a Bariloche conocí también a Patricio, que era alumno y amigo de Andrés, y que posteriormente se convirtió en el primer Maestro de Aqualead. Otros maestros eran Claudio, en Buenos Aires, y Liliana, de Rosario, Santa Fe, además de numerosos representantes regionales de Aqualead. Parece que la energía se expandió gracias a los viajes y al llegar a zonas más alejadas y aisladas. Mientras residía en Buenos Aires había empezado a acudir a clases de Kung Fu para aprender algo nuevo y cómo dirigir mi energía de una manera nueva y estimulante. Uno de mis compañeros de clase de la escuela en la que entrenaba venía de la provincia de Córdoba y me habló de una amiga suya que regentaba un retiro espiritual en las montañas cercanas a Capilla del Monte. Yo le había hablado de mi trabajo energético y de Aqualead, por lo que se mostró inmediatamente interesado y de lo que informó a sus amistades. Era aproximadamente junio del 2009 cuando recibí un correo electrónico de la propietaria del Refugio Paso a Luz en Capilla del Monte en el que me invitaba a enseñar Aqualead a un grupo de personas en su centro. En el mensaje me decía que había un grupo de aproximadamente 20 personas que estaban interesadas. Mi primera reacción a esta inesperada invitación fue de temor y de intimidación. Nunca antes había ido a Córdoba y no sabía absolutamente nada de estas personas. Tampoco había nunca antes enseñado Aqualead a un grupo tan numeroso. Después de pensármelo y de una buena dosis de vacilación le respondí y le dije que aceptaba la propuesta. Finalmente, y tras varios meses de correos electrónicos en ambos sentidos, se decidió que en noviembre del 2009 viajaría a Capilla del Monte para enseñar Aqualead. Debido al gran número de alumnos le pedí a una amiga mía Maestra de Aqualead que viajara conmigo y que me ayudara con las clases y ella lo aceptó. Partimos desde la terminal de autobuses Retiro y en noviembre viajamos a las montañas de Córdoba. En la estación de autobuses de Capilla del Monte esperamos un rato y poco después el marido de la propietaria nos recogió y condujo a su retiro espiritual cerca de Ongamira. Esta zona, sobre el cerro Pajarillo, no está muy lejos del conocido cerro Uritorco, donde se han producido muchos avistamientos de OVNIS y donde ha informado de estrechos contactos con extraterrestres. A esta zona llegaba gran cantidad de visitantes para meditar, practicar actividades energéticas y simplemente acampar en esta zona rebosante de energía mística. Llegamos al centro espiritual, donde fuimos saludados por muchas personas del centro alojadas en su pequeña granja de las montañas. Poco después se impartió la primera clase de Aqualead en el exterior, cerca de un riachuelo que caía en cascadas entre unas rocas. Los alumnos se reunieron y se sentaron sobre rocas y troncos, alrededor de mí y cerca del agua, con sus plumas y cuadernos en la mano. Estábamos conectando con la naturaleza,
todo en un ambiente pacífico, fiel reflejo del espíritu de Aqualead. Se trataba de un grupo de unas 18 personas, muchas de ellas familiares de los propietarios que venían de Santa Fe. Gracias a mis anteriores experiencias enseñando otras modalidades los primeros dos años de adaptación en Buenos Aires me resultaron cruciales y pronto me di cuenta de que estaba preparada y dispuesta a impartir mis clases íntegramente en español. Sin esta nueva destreza lingüística habría sido imposible dar clase en estas alejadas zonas en las que no se hablaba inglés. Tras mi primera conferencia sobre Aqualead y después de enseñar los símbolos, que todos ya tenían en las notas que se les facilitaron, dividí el grupo en dos e impartí la iniciación a una de las mitades mientras mi amiga impartía iniciaciones a la otra mitad del grupo. Todo funcionó a la perfección y el ambiente de la clase se adaptaba a todas las edades. Pronto toda la clase practicaban en sí mismos Aqualead y de forma recíproca y todos enviábamos energía a distancia. Era evidente que se había producido un cambio de tipo energético por todo el lugar. Estaba ante una magnífica oportunidad para poder trabajar con una gente tan sorprendente y de fiar, teniendo en cuenta que no me conocían de nada y que era una extranjera en su país. Todo procedía de la fe y de la confianza y, al trabajar desde esta actitud, nada salió mal. Al día siguiente continuamos con el segundo nivel de Aqualead. Se presentaron los símbolos y, tras la iniciación, estábamos todos enviando sanación a distancia desde el centro de Argentina. Al final de la clase pregunté a un grupo qué les parecía proceder al nivel de Maestro Aqualead el día siguiente día, dado que mi amiga y yo teníamos que volver a Buenos Aires en la tarde del día siguiente. Les expliqué que se trataba de una enorme cantidad de energía y de información para tan poco tiempo. Sin embargo había una sensación de urgencia por aprender esta energía. Mientras estuvimos en la zona fueron frecuentes los problemas de sequía y de incendios forestales. Tras preguntarles quiénes deseaban asistir a la clase de Maestro todos levantaron la mano, por lo cual preparé la clase para el día siguiente. El resto del día unos lo pasamos caminando por las montañas y otros descansando cerca de las pequeñas cascadas del río mientras tomábamos el sol, como yo misma. Esta zona contenía una energía fascinante, como de otro mundo, su pequeña granja estaba situada en medio de áridas montañas. Las paredes de su casa estaban adornadas con pinturas surrealistas de naves espaciales, maestros ascendidos y haces de luz que bajaban del firmamento. Una construcción adjunta a la casa tenía botellas de cristal incrustadas en las paredes de cemento, por donde entraba la luz del día. El suelo de cemento tenía piedras de cuarzo incrustadas. El misterioso ambiente de este lugar le hacía a una sentarse y meditar allí mismo. A la mañana siguiente tuvo lugar la clase de Maestro Aqualead con un grupo de ya 17 personas. De nuevo dividimos el grupo en dos e impartí la iniciación a la mitad de la clase, mientras mi ayudante iniciaba a la otra mitad. Al impartir las iniciaciones la energía llenó la habitación. Era una experiencia sorprendente iniciar a tantos Maestros de Aqualead al mismo tiempo. Resultaba aún más gratificante la influencia recíproca con un grupo de personas que se mostraban tan abiertas al resto del universo. Aqualead estaba sin duda preparada para expandirse. Los alumnos de la clase formaban parejas y practicaban iniciaciones de Aqualead. Parecía como si todos ellos ya lo hubieran hecho antes. Una vez partieron todos había ya Maestros de Aqualead en la provincia de Córdoba y en Rosario, Santa Fe. Estos primeros Maestros a los que iniciamos durante aquellos tres días iban a tener muchos discípulos de Aqualead, al expandirse por todas las provincias de Argentina.
Mi siguiente viaje importante a Argentina tuvo lugar en enero del 2010, cuando fui a Puerto Iguazú, en la provincia de Misiones. Fui allí de vacaciones porque sentía la necesidad de conectar con las aguas de las impresionantes Cataratas del Iguazú, al norte del país. Llegué sola en autobús a la ciudad de Puerto Iguazú y recorrí a pie una corta distancia hasta el hotel, donde sentí que tenía que entrar. El propietario era amigable, locuaz y enseguida me preparó una habitación. No me di cuenta de la suerte que había tenido, ya que estábamos en temporada turística alta (enero es verano en Argentina) y lo normal era no poder encontrar habitación en un hotel. Aún más sorprendente es que en el hotel en que me alojaba hice amistad con una pareja de México que se alojaban allí con sus hijos. Tras una breve conversación les mencioné Aqualead e inmediatamente se mostraron interesados por aprenderlo. Y así fue como, durante el escaso tiempo que estuve allí alojada, acabé impartiéndoles a ambos los tres niveles de Aqualead. Se convirtieron en los tres primeros Maestros de Aqualead originarios de México. Visité el Parque Nacional Iguazú y caminé entre las cataratas. Envié una gran dosis de energía Aqualead a aquellas aguas y conectar con el poder de las mismas resultó una experiencia inolvidable. Era interesante sintonizar con las rugientes y blancas aguas y observar estas gigantescas columnas de agua caer en picado a tan sólo unos metros. Podía también sentir de cerca la presencia oculta de los seres elementales que protegían este impresionante paraje. Estas cataratas se hallan en la frontera entre Argentina y Brasil; la frontera paraguaya está también cerca. Posteriormente, durante ese mismo año, dejé Buenos Aires para visitar Canadá en diciembre del 2010, y poco a poco empecé a trasladar a casa algunas pertenencias. Tras mi vuelta definitiva a Canadá en junio del 2011 la energía me hizo de nuevo desplazarme. En septiembre del 2012 viajé a Reykyavik, Islandia, para impartir Aqualead por medio de la amiga a la que había conocido en Buenos Aires mientras residía allí. Luego participé en una feria holística en Mossfellsbaer, cerca de Reykyavik, durante mi primera visita. La energía parecía querer expandirse por diversos lugares; en mi segundo viaje a Islandia tuve la oportunidad de visitar la isla con mucho más detalle, desde el sur hasta los fiordos occidentales gracias a mis amigos. A continuación, en octubre del 2012 viajé a Nueva Jersey, Estados Unidos, para compartir Aqualead con grupos de nuevos amigos y alumnos, tras conectar con una amiga y Maestra de Reiki que vive allí.”

 

¡Felicitaciones y Gracias por dar este paso hacia la sanación de la Tierra!