Iniciación a la Meditación – Clase 4

Mudras y Posturas

 

Posturas

Para meditar, en principio, podemos utilizar varias posturas:

  • Acostado boca arriba, con los brazos a los costados del cuerpo y las palmas hacia arriba. Preferentemente sobre una superficie rígida suave –en el suelo sobre colchoneta, alfombra, pasto, etc.- y en última instancia sobre la cama. Preferentemente sin almohada, con la cabeza alineada con el resto de la columna.
  • Sentado en una silla no muy blanda, con la espalda derecha sobre el respaldo o despegada del mismo, pero siempre que la columna esté erguida y no incorvada. Las manos sobre los muslos o ejecutando el mudra en práctica.
  • Sentado en el suelo sobre una superficie cómoda, que no sea fría –colchoneta, matt, alfombra, manta, pasto, goma eva, etc.-, con las piernas cruzadas (“indio”) postura que en yoga se denomina Sukkhasana. Esta postura puede derivar en Medio loto, o Loto, pero para ello deberemos realizar una práctica regular de yoga.

En todos los casos es recomendable realizar las prácticas con ropa cómoda, flexible, respirable, que no apriete ninguna parte del cuerpo. Si es posible de algodón o fibras lo menos sintéticas posibles. También se sugiere quitarse el calzado para que la energía fluya a través de las plantas de los pies, como también para no cargar en el cuerpo la energía que queda en los zapatos luego de caminar por la ciudad, calle, etc.

Una vez acomodados en la postura, comenzaremos a relajar el cuerpo con los ojos cerrados, inhalando y exhalando por la nariz, y descargando el peso del cuerpo hacia la tierra, hacia abajo, cada vez que exhalamos. Detener lentamente el pensamiento, dejar que se vayan las preocupaciones, los recuerdos, dejar ir los dolores, las molestias, soltar todo y prepararse para trabajar con las técnicas aprendidas –pranayamas, chakras y mudras que veremos a continuación-.

¿Qué son los mudras?

Mudra significa gesto. Los mudras son los gestos corporales que se utilizan especialmente en el Hatha-Yoga, pero que también es utilizado en otros tipos de meditación.

Estos gestos son muy importantes porque nos permiten canalizar adecuadamente la energía a través de nuestro cuerpo así como facilitar la consecución de numerosos objetivos como la elevación espiritual, la sanación física y la sanación emocional. Su origen no está muy claro, aunque en el mundo occidental los conocemos gracias al mundo oriental que nos los trae como consecuencia de la introducción de sus doctrinas e ideologías.

Hay mudras muy completos que implican a todo el cuerpo, pero también hay mudras muy sencillos e igualmente poderosos que sólo requieren de nuestras manos para alcanzar nuestros objetivos.

Para practicar estos mudras no es necesaria una gran habilidad, sino bastante práctica, especialmente con aquellos que son muy complicados. Los dedos se van uniendo entre sí de maneras muy diversas y con presiones muy diversas donde a veces sólo es necesario un leve roce y otras se necesita una gran presión. Debido a la diferente cualidad de cada uno de ellos, es recomendable utilizarlos durante un tiempo determinado que suele ir de 3 a 45 minutos y generalmente es conveniente realizarlos una vez al día como mínimo.

Es importante tener en cuenta en el caso de utilizarlos para la sanación física, que no hacen milagros, sino que su cometido es apoyar al tratamiento que estemos utilizando para sanar, haciendo que sea más eficaz y que la enfermedad sane con mayor prontitud.

Los dedos de las manos

         En los dedos de las manos, como en las palmas, está reflejado todo el resto del cuerpo. Es por esto que trabajando sobre las manos, se trabaja al mismo tiempo todo el cuerpo, optimizando la sanación de trastornos físicos, psíquicos y emocionales. Para ello vamos a detenernos en la simbología de cada dedo en particular.

El dedo pulgar está regido por el elemento Fuego. Por ello, equilibra las energías del cuerpo, es decir, trabajando sobre este dedo, se pueden transmutar –quemar- las energías estancadas o que ya no sirven, aquellas que producen enfermedad. En el dedo pulgar reside la energía Divina.

Está relacionado con los pulmones y el hígado.

El fuego incinera todo lo que no sirve, limpia. En el cuerpo sucede igual cuando se trabaja sobre el dedo pulgar. Para ello podemos realizar la siguiente meditación:

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Rodear el dedo pulgar derecho con los dedos de la mano izquierda, como se ve en la  foto. Sentir el calor que proviene del Chakra Umbilical, y también su luz.  Dirigir mentalmente el calor y la luz desde ese chakra hacia la zona “enferma” que deseamos trabajar –una parte del cuerpo, un órgano, la mente, etc-. Permanecer allí unos instantes, respirando. Luego trabajar de igual manera pero con el dedo pulgar izquierdo. Siempre volver de a poco de la meditación, haciendo consciente la respiración, las sensaciones del cuerpo para lentamente abrir los ojos.

El dedo índice está regido por el elemento Aire, y se relaciona con el 4to Chakra, el Cardíaco.

Está vinculado con la capacidad de crear, pensar, reflexionar, inspirarse, los estados de ánimo, la aceptación, el desapego y la mirada al futuro. Su sentido es el tacto, y sus correlatos físicos, el intestino grueso y la boca.

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Para meditar aprovechando los aspectos que rige este dedo, rodeamos el dedo índice derecho con los dedos de la mano izquierda, como muestra la foto.

Visualizar un campo de trigo donde las espigas van y vienen al ritmo de la inhalación y exhalación. Observar todo el campo en su inmensidad, y también cada espiga de trigo en sus detalles. Mirar el cielo celeste. Volver al corazón, percibirlo, y observar sin juzgar, qué pensamientos se cruzan por la mente –cómo, cuáles, cuántos son y hacia dónde se dirigen-. En ningún momento realizo un juicio sobre mi mismo, simplemente me observo. Cambiar el mudra al dedo izquierdo y repetir la meditación para continuar trabajando sobre los mismos aspectos, o los nuevos que surjan.

El dedo medio, está regido por el elemento Éter, y el 5to Chakra, el Laríngeo.

Se relaciona con la energía para vivir de manera armónica con el mundo espiritual. Como es un dedo largo, el más largo, se lo considera la “escalera al cielo” y por eso su energía se irradia hacia arriba.

Tiene que ver con el estímulo para están en actividad, actuar, vencer desafíos. Se relaciona con la sangre y la sexualidad. Actúa sobre las tensiones de la nuca.

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Para meditar sobre los aspectos de este dedo, lo rodeamos con la mano izquierda como se ve en la foto. Visualizarse realizando la propia actividad favorita, actuando, superando obstáculos y disfrutando. Tomar consciencia de la unión con las fuerzas divinas que guían nuestro camino en esta actividad, la cual enriquece al mundo. En caso de no poseer una actividad en la cual visualizarse, trabajar sobre la intención de encontrar una, o los motivos por los cuáles no se ha logrado dicho objetivo. Conectar y convocar la energía para averiguarlo y conseguirlo siempre que se desee. Cambiar al otro dedo y continuar trabajando.

El dedo anular está regido por el elemento Tierra, y el 1er Chakra, el Raíz. Contiene la energía del Sol. Da fuerza para luchar y defendernos. Refleja el estado general del cuerpo e indica nuestro estado nervioso. Brinda paciencia, esperanza, resistencia y perseverancia.

Está relacionado con el hígado. En la punta del dedo comienza el meridiano que rige las funciones de protección del cuerpo y regulación de la temperatura corporal.

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Para meditar sobre los beneficios de estas conexiones, rodeamos el dedo anular con los dedos de la otra mano, como muestra la foto, y visualizamos una tierra árida bajo el sol. Poco a poco se va haciendo fértil y comienzan a brotar las plantas. Visualizar una semilla en la profundidad de la tierra, y observar cómo va germinando, se va abriendo y va brotando, abriéndose paso hacia la luz con su tallo verde y fuerte. Luego se va convirtiendo en una planta y mucho después en un pequeño árbol. El árbol crece y se hace fuerte, florece y da frutos. Meditamos sobre el crecimiento constante y cíclico en nuestra vida, al igual que lo hace el árbol. Cambiar de dedo y continuar meditando.

El dedo meñique está regido por el elemento Agua y el 2do Chakra, el Umbilical. Está relacionado con la interacción con otros seres humanos, y las emociones. A nivel físico rige el corazón, el intestino delgado y la sexualidad.

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Para meditar sobre este dedo, lo rodeamos con los dedos de la otra mano, como muestra la foto, y nos visualizamos junto al mar, contemplando las olas que van y vienen, al igual que nuestros estados de ánimo y relaciones con otras personas. Este movimiento es análogo al dar y recibir amor. Sólo se recibirá el amor que se dé incondicionalmente. Contemplar a otra persona mentalmente, visualizarla feliz, animarla. Puede ser una persona conocida o una desconocida que cruzamos durante el día. Al visualizarlas felices sin esperar nada a cambio, el corazón se contenta y se sana, produciendo beneficios a nivel de todo el ser. Cambiar luego de dedo y continuar trabajando.

Ahora que conocemos las cualidades que trabaja cada dedo, aprenderemos algunos mudras sencillos y tradicionales y veremos para que sirve cada uno. En principio, realizaremos primero las meditaciones antes explicadas, para conectar con las manos, y luego comenzaremos a practicar los mudras. Recordemos que los mismos los combinaremos con  la postura sentada o acostada, y además con un pranayama acorde a los beneficios que logramos obtener.

 

Garuda Mudra

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Primero coloque las manos, la derecha sobre la izquierda, engarzadas por los pulgares, en el vientre. Permanezca así unos 10 movimientos respiratorios. Después sitúelas sobre el estómago, y permanezca ahí de nuevo… Según lo necesite, repetir 2 o 3 veces al día durante 4 minutos.

Garuda, el rey de los pájaros, de los aires, enemigo de las serpientes y montura de Vishnu es un animal lleno de fuerza y poder. Los pájaros en general tienen una vista muy aguda, un magnífico sentido de la orientación y un enorme instinto de supervivencia. Y los más grandes, gracias a su enorme envergadura y fuerza en las alas, pueden dejarse llevar por el aire. Igual de poderoso es el Garuda Mudra y, por lo tanto, debe emplearse sabiamente dosificado. Este mudra activa la irrigación y la circulación sanguínea, revitaliza los órganos y equilibra las energías de las dos mitades del cuerpo. Ya sea en la zona de la pelvis o en la del pecho, vitaliza y estimula.

Relaja y suaviza los dolores y trastornos de la menstruación, las molestias en el estómago y las dificultades respiratorias. Si padece hipertensión vaya con cuidado. Es de gran ayuda también en estados de agotamiento y fluctuaciones del estado de ánimo.

Intente ponerse en el lugar de una gran ave de rapiña (y no en el del pobre ratoncillo). Planee con elegancia por los aires y contemple el paisaje (su vida) desde una cierta distancia. Las montañas (los desafíos a que se enfrenta) las ve como son (ni demasiado grandes, ni demasiado pequeñas) y también distingue el camino más favorable para superarlas. Tiene la visión clara del ave rapaz y puede distinguir lo que es importante de lo que no. No toma más ni tampoco menos de lo que necesita y vive satisfecho y en consonancia con su entorno.

Afirmación: Soy libre interiormente, tomo lo que me corresponde y vivo en armonía con mi mundo.

 

Ganesha Mudra

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El elefante; Ganesha, la divinidad que supera todos los obstáculos.

Coloque ante el pecho la mano izquierda, con la palma hacia fuera. Doble los dedos. La mano derecha, con el dorso hacia fuera coge la izquierda. Situar ambas manos muy cerca del pecho, a la altura del corazón. Con la espiración, tirar de las manos en sentido opuesto, sin soltarlas. Los músculos de los brazos y de la zona del pecho se tensan. Con la inspiración relajar toda la tensión. Repetir 6 veces y colocar después, con afecto, ambas manos en la misma posición sobre el esternón percibiéndolas de una manera consciente. Cambie la posición de las manos: la palma de la mano derecha mirará hacia fuera. Repetir otras 6 veces y después descansar un rato.

Es suficiente con que se practique una vez al día.

Variante: hacer lo mismo, pero con los antebrazos en diagonal y no en posición horizontal, de manera que un codo señale oblicuamente hacia abajo y el otro hacia arriba.

Este mudra estimula la actividad cardíaca, fortalece la musculatura del corazón, distiende los bronquios y libera las tensiones de cualquier tipo en esta zona. Abre el cuarto chakra y otorga valor, confianza y una actitud abierta frente a las demás personas.

Puesto que el Ganesha-Mudra activa el Elemento Fuego, que reacciona de forma positiva al color rojo, la siguiente visualización refuerza la actividad del corazón y del sistema circulatorio. Da el valor necesario para mostrarse a los demás con un corazón franco y bondadoso. Visualice el color rojo: un mosaico, un mándala o una alfombra con diferentes tonos de rojo. Concentre todos los sentidos en él durante unos momentos. El rojo debe fortalecer su corazón, caldearlo y otorgarle el valor para mostrarse franco y confiado.

Afirmación: Me acerco a las personas de mi entorno con decisión, franqueza y confianza.

 

Atmanjali Mudra

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Ponga las manos juntas ante el chakra del corazón y deje una pequeña cavidad entre las palmas de las manos. Al principio o al final de la meditación quédese de pie o sentado durante un momento con los brazos abiertos y levantados al cielo.

El gesto de unir las manos ante el pecho refuerza el recogimiento interior y proporciona armonía, equilibrio, calma, tranquilidad y paz. Este gesto activa y armoniza la coordinación de los hemisferios derecho e izquierdo del cerebro.

Refuerza una meditación de ruego, una súplica a la divinidad, el cumplimiento de un deseo de su corazón. Con este gesto expresa asimismo su respeto y agradecimiento. En la India es también un gesto de saludo o de agradecimiento; con él se le manifiesta al otro el respeto que nos inspira.

Los antiguos celtas y germanos se ponían en contacto con sus dioses levantando los brazos. Este gesto tan poderoso, prohibido durante la cristianización, fue más tarde introducido de nuevo, aunque sólo para los sacerdotes y los monjes, y no para el pueblo llano.

Como ya he dicho antes, sosiega nuestros pensamientos y de esta manera da discernimiento. Siempre hay cierta fuerza detrás de unos pensamientos serenos, una fuerza que regenera la resistencia física y estabiliza, clarifica y fortalece el ánimo.

Imagine que está en un lugar sagrado cargado de fuerza. Quizá conozca un lugar de este tipo que tenga un significado especial para usted. Puede acceder a él en todo momento desde su recogimiento; o visualice un lugar que responda con exactitud a sus necesidades. Imagíneselo con tanta exactitud como le sea posible. En los lugares sagrados se percibe una energía particular; intente sentirla también en su interior. Este mudra le inducirá al recogimiento. Si formula una petición o una pregunta, una alabanza o un agradecimiento a su debido tiempo, y si permanece receptivo, recibirá la ayuda adecuada. Para terminar, quédese todavía unos momentos en silencio, sumérjase en la paz y la alegría de lo divino.

Afirmación: Lleno de agradecimiento quiero recibir todo lo bueno que me está reservado.

 

Dhyani Mudra

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Las dos manos descansan sobre el regazo adoptando la forma de cuencos: la

mano derecha encima de la izquierda mientras los pulgares se tocan, en el caso de los hombres, y la izquierda por encima en el caso de las mujeres. Las manos y los brazos forman un círculo de energía cerrado, que también se corresponde con la posición de las piernas en la postura sentada de meditación.

Esta es la postura clásica para la meditación y la adoptamos cuando meditamos sin un objetivo concreto. Sentados, observando la respiración sin más, estamos pasivos y permitimos a lo divino actuar en nosotros y por nosotros. Sé que la divinidad sólo quiere lo mejor para mí y que, si yo lo permito, me ayudará en todo momento y en todo lugar. «Hágase tu voluntad» es una expresión de profunda felicidad.

Las dos manos, que forman un cuenco, ponen de manifiesto que el propio interior está libre, limpio y vacío para poder recibir cuanto sea necesario en el camino espiritual. Y como en el universo no hay ningún espacio vacío (todo lo que nos parece «vacío» está lleno de energía de la materia sutil), este vacío se llenará de energía nueva; nuestros pensamientos y emociones determinarán la calidad. Por eso es tan importante que antes se haya realizado un buen trabajo de reconciliación y se viva en paz con todo. También puede compararse al hecho de estar en silencio junto a nuestro mejor amigo o amiga. No es necesario decir nada, no hay ningún deseo, porque sabemos que ya se ha dicho todo cuanto había que decir. Se siente la unión y eso basta.

En la meditación clásica, al practicar este mudra se «piensa» en el vacío, es decir, no se piensa en nada. Dada su dificultad, existe una segunda versión: se dirige la atención a la propia respiración, todos los sentidos están centrados en la respiración. Esto es más factible, aunque también puede resultar difícil. Si sus pensamientos se apartan con demasiada frecuencia de la respiración o incluso nota cierta tendencia a cavilaciones negativas…

Imagínese ante un símbolo de la divinidad (la luz, un triángulo, una rueda, una flor, una piedra, etc.). Debe ser para usted como un áncora que lo una a la divinidad.

Afirmación: Hágase tu voluntad.

 

Mudra del Ser Interior

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Unir las puntas del índice, el dedo medio, el anular y el meñique y los pulpejos de las manos. Los pulgares deben quedar juntos y recorrer el «camino» hasta tocar las puntas unidas de los meñiques. Por debajo de las puntas de los meñiques se forma una cavidad vacía a través de la cual brilla la luz. Esta abertura simboliza la fuerza del corazón por medio de la sabiduría divina. En cada persona la abertura es distinta.

Este mudra simboliza el ser interior de una persona, cubierto por el poder corporal, pero aireado de vez en cuando por la felicidad o el sufrimiento, o dirigido por la escuela oculta del hombre interior.

Mantenga las manos en esta postura primero ante la frente, y mire sin bizquear, a través de la obertura todo el tiempo que pueda; luego baje los brazos y mantenga el mudra durante un rato unos centímetros por debajo de la barbilla.

Sus manos se encuentran de forma automática justo en el lugar donde según los antiguos misterios está el alma, y es por eso por lo que sus manos forman un templo. Ahora, preste atención a su respiración. Con cada espiración sople con delicadeza «Huuu» y déjese llevar por la pequeña abertura hacia el infinito, el gran misterio.

Cuando se practica este mudra, y más si se hace con las piernas cruzadas en la postura de meditación, las diferentes partes del cuerpo forman muchos triángulos, empezando por el pequeño espacio entre los dedos, pasando por la postura de las manos, los brazos, las piernas y todo el cuerpo. El triángulo es el símbolo de la divinidad y nuestro cuerpo en esta ocasión lo expresa de forma múltiple. Este mudra es una oración sin palabras, una meditación silenciosa, una entrega a lo divino. Con este mudra entramos en el reino de lo impalpable, de lo divino.

 

Mudra del Loto

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Junte las manos ante el pecho de manera que sólo se toquen por su parte inferior y por las yemas de los dedos: se trata del capullo de la flor de loto. Ahora abra las manos, pero sin que los meñiques y los pulgares dejen de estar en contacto; extienda y separe los otros dedos tanto como le sea posible. Después de 4 movimientos respiratorios profundos, vuelva a cerrar las manos para formar el capullo, una las uñas de los dedos largos de ambas manos; ahora los dorsos de los dedos, los dorsos de las manos, y deje oscilar así las manos, muy relajadas, durante un rato. Siguiendo los mismos pasos, vuelva a trazar con las manos la forma de capullo y la flor de loto abierta. Repetir varias veces.

Este mudra corresponde al chakra del corazón y simboliza la pureza de este órgano. En el corazón habita el amor y por lo tanto también la bondad, el afecto, la comunicación, cualidades todas que debemos mantener limpias y otorgarlas de manera incondicional, como una flor abierta que ofrece su cáliz a los insectos. A ellos les da alimento y calor en las noches frías. A cambio es polinizada por los insectos y puede cumplir el motivo de su existencia. Nosotros también estamos más o menos ligados a las personas de nuestro entorno, en lo bueno y en lo malo, y dependemos de ellas. Pero la flor abierta tiene todavía otro mensaje para nosotros. Se abre al sol, el principio divino, y se deja obsequiar todo cuanto

necesita; es obsequiada de forma abundante y recibe mucho más de lo que «necesita». Las flores nos alegran porque en sí mismas llevan y reflejan el rostro divino.

Practique este mudra cuando se sienta agotado, explotado, incomprendido o solo. Ábrase a las fuerzas divinas y reciba todo aquello que necesite, y mucho más.

Visualice en su corazón un capullo de loto (o un nenúfar). Con cada inspiración la flor se abre un poco más, hasta que por fin queda del todo abierta y puede recibir en su interior toda la luz del sol. La flor se deja llenar de luz, ligereza, calor, amor, entusiasmo y felicidad.

Afirmación: Me abro a la naturaleza; me abro a lo bueno que habita en todo.

 

Chi Mudra

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Con las dos manos: las puntas de los pulgares tocan las puntas de los índices, mientras los otros dedos permanecen extendidos. Las manos yacen relajadas sobre los muslos.

Si los dedos señalan hacia arriba, hacia el cielo, el mudra recibe el nombre de Jñana Mudra si los dedos señalan hacia abajo, hacia la tierra, Chin Mudra.

Estos mudras se practican de dos maneras: la primera tal y como se ha descrito, es cuando se tocan las puntas del pulgar y el índice; en la segunda versión, la punta del índice toca la primera falange del pulgar y el pulgar ejerce una ligera presión sobre la uña del índice.

Estas son las dos posturas de las manos más conocidas del Hatha-Yoga y actúan a nivel corporal, anímico-mental y espiritual. Estos gestos simbolizan la armonía de la conciencia humana (pulgar), y los tres dedos extendidos, las tres Gunas, cualidades que mantienen en marcha toda la evolución, tanto en el macrocosmos como en el microcosmos: Tamas (letargia), Rajas (actividad) y Sattwa (equilibrio, armonía). El círculo cerrado del índice y el pulgar representa el objetivo del Yoga: la unión de Atman, el alma individual, con Brahmán, el alma del mundo.

Este mudra lo encontramos en muchas representaciones de las divinidades indias; aparecen con la mano derecha alzada sobre el corazón, y el pulgar y el índice unidos, para dirigirse al creyente. Es el gesto de la proclamación de la enseñanza. Los budistas también lo conocen y lo llaman Vitarka Mudra (gesto de la discusión). Con él, la divinidad o Buddha subraya la importancia de sus palabras. Cristo también aparece representado haciendo este gesto en los iconos bizantinos antiguos, y en la liturgia católica el sacerdote lo hace tras la consagración.

Cuando el Jñana Mudra se practica de corazón es algo maravilloso. La mano se encuentra de nuevo a la altura del corazón, el índice y el pulgar se tocan, aunque ahora se dirigen hacia dentro y hacia arriba. Así simbolizan sencillamente la sabiduría de Dios. Aquí se trata de la entrega del ser humano a la sabiduría divina y su reconocimiento. En este gesto reside también una ternura que a mí me conmueve el corazón.

Con esta variante del Jñana Mudra nos encontramos ya a un nivel espiritual, pero no hay que pasar por alto su efecto físico. Cuando este gesto se emplea para aliviar trastornos físicos, da igual que se practique el Jñana-Mudra o el Chin Mudra. Este mudra es un remedio universal que mejora los estados de tensión y de desorden y estimula la memoria y la concentración. Clarifica el espíritu, todos deseamos mantener la cabeza clara ante cualquier situación. También se emplea en casos de insomnio o de somnolencia, depresiones e hipertensión. Este mudra puede combinarse con otros mudras, y refuerza su efecto si se practica antes o después de otro o con una mano mientras con la otra se realiza otro mudra.

Activa el Elemento Metal y tiene asignado el color blanco que es el vacío aparente, y que contiene la plenitud. El blanco es el color del nacimiento y de la muerte, del nuevo inicio y de la perfección; es también el color de la unidad y de la paz. Despeja la mente y otorga paz al alma.

Visualice el color blanco. Primero contemple con su mente objetos blancos, luego inténtelo de forma abstracta. Piense en una pared blanca y deje que le sorprendan las formas y colores que se le vengan a la mente. En ellas puede haber ocultos mensajes cifrados.

Afirmación: La sabiduría divina enriquece y facilita mi vida, la sabiduría divina eleva mi corazón y me indica el camino.

Recordatorio: Siempre que entremos en meditación, ya sea practicando un Pranayama, o una Visualización, y lo hagamos sólos –sin ser guiados por una persona presente o un audio-, debemos volver lentamente una vez que consideremos concluido el trabajo. Para esto, cerramos lentamente la visualización, la dejamos atrás, terminamos el pranayama y respiramos lenta y normalmente. Llegamos la consciencia a la repiración para sentir el cuerpo; sentimos el cuerpo en contacto con el aire que nos rodea y con la superficie en la que estemos sentados o acostados. Sentimos el espacio que nos rodea, sus sonidos, sus aromas, su temperatura. Sentimos nuestros dedos de pies y manos y volvemos a conectarnos con nuestro cuerpo en su totalidad. Luego de esto estamos listos para abrirlos ojos lentamente y si es necesario mover o estirar alguna parte del cuerpo antes de incorporarse. Si estamos acostados, primero nos pondremos en posición fetal sobre un costado, y luego nos sentaremos lentamente y sin hacer esfuerzo, para no marearnos ni lastimar ninguna parte del cuerpo. Si trabajamos sendados y vamos a pararnos, conviene estirarse suavemente, mover el cuerpo y luego salir de la postura.

Ejercicios de la Clase 4

  • Practicar las meditaciones para cada dedo .-una por práctica o todas juntas- con el audio de meditación a continuación.
  • Practicar cada mudra, uno por vez.
  • Combinar todo lo visto anteriormente, pranayamas, mudras, posturas de meditación.
  • Anotar visualizaciones o contenido que emerja para continuar trabajndo más adelante sobre aspectos personales.

 

¡A seguir trabajando!

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