Iniciación a la Meditación – Clase 6

Decretos y Afirmaciones Positivas

 

Los decretos y afirmaciones positivas son oraciones que podemos utilizar  en meditación o fuera de ella, para mantener una dirección hacia la cual orientar nuestras acciones. No sólo nuestras decisiones conscientes, sino también aquellas que se van cruzando en nuestro camino por obra del sincrodestino, es decir: una vez que ponemos un decreto o una intención en marcha, el universo nos va dando pistas para saber por dónde ir, y ya nada es casualidad para nosotros, si estamos despiertos y observando lo que sucede a nuestro alrededor.

Pero para ello hemos de aprender cómo redactar correctamente un decreto u afirmación, ya que las palabras son importantes, tienen valor, significado, energía y poder. Las palabras son llaves de acceso a experiencias. Somos lo que pensamos, vivimos lo que creamos en nuestra mente a partir del pensamiento configurado en palabras. Y por ello es propicio tomar consciencia de la importancia de las palabras que utilizamos para describirnos, expresar lo que nos gusta, lo que queremos, lo que preferimos, lo que  deseamos alcanzar.

Las afirmaciones son quizás más funcionales a efectos aquí y ahora, mientras que los decretos contienen intenciones mayores, más subjetivas y a mediano o largo plazo. Aún así no existen diferencias significativas ni funcionales entre ambos conceptos.

Los decretos y afirmaciones son siempre positivos, es decir que no comprenden dentro de sí la palabra no. Esto es porque para que funcionen, le energía deberá ser positiva, enfocarse en algo a lograr en lugar de algo a descartar de nuestra vida, porque sea como sea, toda situación es experiencia, ni buena ni mala. Entonces, aunque querramos dejar atrás una experiencia que ya no deseamos sostener, deberemos ser creativos y escribir una oración que sea positiva, y también será en tiempo presente. Por ejemplo:

Supongamos que me encuentro trabajando en un lugar donde surjen muchos problemas interpersonales, hay manipulación, explotación laboral, mala paga, mal ambiente de trabajo. Y decido encaminarme a salir de allí porque ya no tolero esa situación para mí, porque me enferma física y mentalmente, porque no me permite crecer etc. Si yo decretara “Ya no trabajo más en ese lugar que no me hace feliz”, no estoy encaminándome a nada concreto para mi vida; observemos que la oración no tiene dirección, no va a ningún lado, sino que sale de uno pero, ¿a dónde se dirige? Quizás a otro lugar similar. Entonces, mejor decreto: “Consigo un nuevo trabajo que me permite crecer laboralmente, trabajo 6 horas por día y gano el dinero necesario para el nivel de vida que llevo”. Desde ya es un ejemplo, podrá ser más corto o más largo pero lo importante es que sea positivo, luminoso, que conduzca a un nuevo camino. Desde ya que si buscamos un cambio estamos dejando por sentado que lo viejo ya no lo queremos en nuestra vida.

Tomaremos consciencia ahora, que lo más importante de esta herramienta, es la intención. Si tenemos la intención de que algo cambie, y trabajo para ello, probablemente será así en poco tiempo. Recalco, trabajo para ello. Si bien el Universo nos dará una mano grande seguramente, debo trabajar internamente para que mi vida cambie. Quizás ese trabajo que no deseo, tiene que ver con la necesidad de un cambio interno más que externo, y también deberé observar ello, ya que si no, nada cambiará hasta que hayamos aprendido lo necesario de dicha experiencia.

¿Qué pasa si el decreto sobre el que trabajamos no se concreta? Quizás sea que está en marcha un plan mayor, que en algún tiempo nos llevará a esa situación nueva que deseamos. También puede suceder que estemos muy enfocados en el plano material y haya que darse cuenta lentamente de que la situación requiere atención en otro plano: mental, emocional, espiritual, para desde allí destrabarlo y ponerlo en marcha. A lo mejor ese trabajo sea físicamente agotador y el dinero que recibo a cambio sea miserable, pero dentro de esa situación estoy aportando un servicio valioso para otras personas –imaginemos que estamos atendiendo los teléfonos de un importante hospital público-. Esas personas esperan que los atendamos bien, les demos información clara, les aliviemos la tensión que tienen por conseguir un turno para tal médico, estudio o intervención que puede cambiar sus vidas. Y para ello tenemos que estar ahí prestando nuestro cuerpo, mente y espíritu para atenderlos con la mejor voluntad, más allá de que el espacio sea pequeño, ensordecedor, abarrotado y encima mal pago. Mirar la situación desde otro plano puede llevarnos a pensar el decreto  de otra forma ya que nos conecta con algo superior, que va más allá del plano físico. Y entones podré decretar seguir atendiendo amablemente a las personas en un lugar saludable y que me valore a mí también. Si nuestro decreto incluye el bienestar de otros además del mío, y esto sucede de corazón, entonces mucho mejor.

Volvamos ahora al armado del decreto: tenemos opciones ya utilizadas por muchas personas, como:

  • En nombre de yo soy el /la que soy, decreto….
  • Divina presencia yo soy, a partir de hoy decreto….
  • Yo, (nombre), decreto….

Luego del encabezado de la oración, organizamos la información de forma presente y positiva, lo más claro posible:

  • En nombre de yo soy la que soy, decreto que a partir de hoy vivo mi trabajo con consciencia y armonía.
  • Divina presencia Yo soy, a partir de hoy decreto que mi trabajo me hace feliz.

Con el tiempo aprenderemos a pensar decretos menos específicos y puntuales, para ampliarlos y lograr que alcancen sin darnos cuenta, a muchas más personas. El hecho de vivir mi trabajo con consciencia y armonía hará que las personas que atendemos y nuestros compañeros de trabajo, al menos algunos, se “contagien” y comiencen a vibrar como nosotros o parecido. Por eso siempre el trabajo es con uno mismo, tomando consciencia de que nuestro entorno reflejará nuestro interior y visceversa.

Hay muchos ejemplos de afirmaciones ya escritas o trabajos sobre determinadas afirmaciones para conseguir propósitos específicos o generales, como por ejemplo:

  • Me apruebo, me acepto, me perdono y me amo a mi mismo, soy digno de amor.
  • Me amo a mi mismo, por lo tanto perdono el pasado y lo dejo en libertad, avanzo hacia lo nuevo confiado y seguro.
  • Merezco lo mejor y lo acepto ahora.
  • Cada célula de mi cuerpo, mente y espíritu está llena de abundancia.

Aún así, lo más propicio es crear los propios decretos en base a nuestros deseos y experiencias e ir aprendiendo cómo mejorarlos y cambiarlos según sintamos la necesidad.

Para implementar un decreto tenemos varias alternativas:

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  • Trabajarlo en meditación a partir de la conscientización del espacio del Tercer Ojo. Se puede utilizar la meditación de la Clase 5 y cuando nos encontramos en ese espacio, armar el decreto y repetirlo mentalmente tres veces. O las veces que se desee, si es que se quiere trabajar repitiendo un decreto constantemente. De esta forma estamos armando mentalmente un decreto, en un momento y espacio que nos permiten conectarnos con el espíritu, trascender el cuerpo y la mente, con lo cual la intención será más clara, profunda y verdadera.
  • Trabajar el decreto por escrito en una hoja. Probar varias opciones de redacción según la intención que tenga. Escribir la versión final en un papel en blanco y guardarlo. También puede ser un cuaderno especialmente dedicado a escribir decretos, aprendizajes, frases de libros, mantras, etc. Si estamos iniciados en Reiki , Aqualead, etc., podemos enviarle energía al decreto para agilizar y potenciar el proceso.
  • Armar un decreto o elegir una afirmación positiva que hayamos leído o encontrado, y repetirla a la vez que respiramos conscientemente mientras caminamos, viajamos o emprendemos una situación que nos pone tensos, ansiosos, nerviosos, etc. El decreto funcionará para la mente como una dirección de la cual no distraerse hacia pensamientos que dificulten la situación o generen sentimientos que queremos evitar. Por ejemplo “Disfruto del viaje y me relajo”, si tengo que viajar y eso me genera ansiedad.

Sea cual sea  la situación, podemos aplicar una afirmación para mantener la mente enfocada. La atención se centra en repetir la oración; la mente deja de divagar y centra su energía tanto en el proceso de recordar y reproducir la afirmación, como en su significado, el cual se pone en marcha en conjunto con los demás niveles: emocional y espiritual. Así la mente no tendrá facilitado el camino hacia la vorágine de pensamientos que hacen que nos preocupemos, especulemos y anticipemos a situaciones que no están sucediendo en el aquí y ahora.

Recordemos que pre-ocuparnos sólo nos conduce a desconectarnos de la cadena de acontecimientos que nos conduce a lo que verdaderamente estamos buscando sin demasiado esfuerzo…

Ejercicios de la Clase 6

  • Luego de trabajar los diferentes conocimientos adquiridos durante las cinco primeras clases del curso, Pranayamas, Mudras, Posturas y Consciencia del Espacio Sagrado del Tercer Ojo, elaborar mentalmente un decreto que tenga que ver con aspectos a trabajar en un área específica de la vida.
  • Observar cambios, registrar nuevas experiencias, situaciones y sincronicidades en la vida cotidiana.
  • Probar las diferentes formas de trabajar con decretos y afirmaciones, detalladas en esta clase.
  • Recordemos trabajar con consciencia, creatividad, confianza, fe y convicción para que los beneficios sean completamente aprovechados.

¡A seguir trabajando!

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