Iniciación a la Meditación – Clase 8

Diferencias entre meditación y relajación

La meditación y la relajación son básicamente dos herramientas que difieren en grados de profundidad con la que la consciencia se despega de la realidad física. Asimismo, previo a la meditación, podemos realizar ejercicios para relajarnos, predisponer la mente, el cuerpo y el espíritu para ir un poco más profundo. O simplemente podemos optar por realizar una relajación completa y profunda al finalizar el día, luego de una actividad física o al terminar la clase yoga.

Sepamos entonces, que relajarse y meditar no es lo mismo. Y esto podemos saberlo a través de lo que ocurre en el cerebro. Durante el día, y en estado de vigilia, actividad y alerta, el cerebro funciona principalmente con ondas beta. Previo al sueño y durante la relajación, estas ondas cambian a alfa. Y si la profundización continúa, se llega a las ondas theta durante la meditación y delta en el sueño profundo.

onda

Qué significa todo esto: el cerebro está formado por millones de neuronas interconectadas como si fuera una red. Aunque parecen todas mezcladas, están muy ordenadas y funcionan comunicándose entre sí para llevar a cabo decisiones rapidísimas que conforman nuestro accionar cotidiano. Cada movimiento, pensamiento, decisión, recuerdo, etc., es producto de una organización cerebral. Así se conforman áreas cerebrales. Cada área se especializa en un conjunto de tareas. El lado izquierdo del cerebro se ocupa de las tareas lógico-matemáticas, racionales, mientras que el derecho, trabaja sobre los aspectos artísticos, creativos.

Entonces, todo lo que realizamos consciente e inconscientemente, está regido por redes neuronales que se comunican con impulsos eléctricos regulares, que conforman una frecuencia, una onda. Estas ondas son beta, alfa, theta y delta. Y como podremos adivinar, las ondas que el cerebro envía durante el día son más rápidas que las que aparecen durante el sueño.

A partir de esto podemos comprender mejor por qué son diferentes los procesos de relajarse, meditar, estar activo y dormir. Y por qué a veces queremos dormir y sentimos que el cerebro sigue activo, o queremos meditar y no paramos de recordar cosas que tenemos que hacer luego. Así también, muchas veces nos pasa que resulta difícil volver a reconectar con el plano físico luego de una relajación profunda, una meditación, o mismo al levantarse después del sueño. Si no logramos modificar las ondas, el cerebro continúa en “modalidad alerta” y no hay forma de relajarse, meditar o dormir, o visceversa. Pero para eso ya hemos incorporado unas cuantas herramientas. La primera, es comprender qué está sucediendo en el cerebro para así comprender cómo proceder, y no enojarme ni frustrarme por no poder “parar la cabeza”. Ahora que entiendo qué está sucediendo, decido hacia dónde quiero ir, decido qué necesito y actúo con lo que sé.

Hasta ahora hemos visto cómo llevar la atención hacia determinados aspectos –ondas alfa-, pranayamas, mudras, posturas de meditación –transición hacia ondas alfa-, meditación guiada con visualización y decretos –ondas alfa y transición a ondas theta a medida que aumenta la práctica-. Puede que al principio nuestras meditaciones se mantengan en ondas alfa, pero eso ya es un paso a favor de entrar en la meditación profunda. Durante las ondas alfa los hemisferios comienzan a sincronizarse, es decir que la actividad entre ambos es pareja. Y todo lo que funciona armónicamente va en favor de aclarar la mente, relajar el cuerpo y permitir al espíritu que emerja, se manifieste, muestre sus necesidades y se sane.

Además de lo que hemos aprendido durante las clases, las ondas alfa pueden alcanzarse espontáneamente en momentos de distensión, por ejemplo contemplando un paisaje natural, realizando una actividad creativa o que nos produce placer y relajación, escuchando música, etc. Por eso las formas de relajarse, e incluso de meditar, son muchas, y no necesariamente tenemos que estar inmóviles sentados o acostados; también sucede en movimiento. De hecho las posturas de yoga, son meditación en sí mismas; hacer yoga es meditar, más allá de trabajar el cuerpo físico. El reto está en encontrar qué actividades en nuestra vida nos producen felicidad, conexión con algo que va más allá de lo físico, esa sensación de que somos uno con lo que estamos creando o produciendo, uno con el entorno en el que nos encontramos, uno con el otro, uno con el todo.

Entonces, vamos a aprender cómo funciona la relajación corporal.

Vamos a realizarla en principio de forma guiada pero con el tiempo podremos realizarla de manera autónoma en cualquier lugar y postura.

Para comenzar vamos a recostarnos sobre una superficie cómoda –colchoneta sobre el piso, alfombra, mat, pasto preferentemente- y en un momento en el que no estemos muy cansados para no quedarnos dormidos. Con el tiempo y la práctica bien podremos usarla con el fin de entrar en el sueño, pero por ahora vamos a aprender la técnica con consciencia.

Es preciso mantener la atención en las palabras que nos están guiando. Una vez en la postura, vamos dejando caer el peso del cuerpo hacia la tierra, librándolo de todo esfuerzo, sostén y movimiento. La columna y la cabeza están alineadas, y los brazos a los costados del cuerpo con las palmas hacia arriba. En este momento se pueden incluir algunos pranayamas de relajación, como la respiración completa, simétrica, nadisodhana. Eso ayudará a que el cuerpo se relaje, suelte tensiones y dolores, así como también la mente, dejando de lado pensamientos, preocupaciones, juicios y expectativas por el ejercicio que estamos aprendiendo.

A partir de ahora vamos a ir relajando cada parte del cuerpo. Para ello vamos a llevar la atención a cada parte a medida que se vayan mencionando. Esto significa que vamos a llevar la mente hasta ese lugar, sentirlo, percibir su tensión, su postura, sus sensaciones físicas, y darle relajación, soltarla, dejar de controlarla. Esta conscientización lleva práctica pero se logra rápidamente y es muy efectiva. Por lo general se comienza por los pies y se termina por la cabeza. Hay muchos tipos de relajación guiada, más o menos puntual en cuanto a las partes que se conscientizan –puedo relajar el pie, o puedo ir  dedo por dedo, planta, empeine, talón, tobillo, o incluso más espécifico y relajar cada una de las tres partes de cada dedo, cada hueso del tarso y metatarso, del talón y del tobillo, etc., etc.-La profundidad de la conscientización se irá complejizando con el tiempo y a medida que vayamos conociendo el cuerpo. De nada sirve invitar a relajar el hueso hioides si no tengo idea de dónde se encuentra. Entonces para comenzar, siempre iremos a lo básico y luego a lo complejo.

Con el tiempo y la práctica podremos llevas este ejercicio de conscientización y relajación a cualquier parte del cuerpo y en cualquier situación. Por ejemplo frente a una molestia o dolor en una parte específica del cuerpo, si estamos viajando en el tren o en el trabajo, basta con llevar consciencia y respiración a ese lugar, mientras realizamos nuestras tareas. Pero para eso primero practicaremos la relajación completa en casa o en la clase de yoga, guiados por alguien que nos ayude a conocer las partes del cuerpo y asi aprender a soltarlas, sintiendo cada vez más y más partes, articulaciones, músculos, tendones, ligamentos, huesos, órganos, y pronto podremos comunicarnos con ellos conscientemente a través de la atención y del pensamiento.

Sobre este último punto hay mucha información disponible para leer, que no vamos a abarcar en esta clase, pero sí sepamos que a partir de la práctica de la relajación y conscientización del cuerpo, podemos sanarnos, llevando con la atención, intención de estar saludables, de cambiar un hábito, aliviar un síntoma crónico, etc., etc.

Ejercicios para la Clase 8

  • Practicar la relajación completa utilizando el audio de relajación guiada.
  • Practicar la relajación de forma autónoma, antes de dormir, sin el audio.
  • Probar la relajación de determinada parte del cuerpo en situaciones cotidianas donde sea propicio aliviar tensiones o dolores –cuello, piernas, rodillas, manos, cabeza, abdomen, pecho, etc.-

 

 

¡A seguir trabajando!

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